“Estoy muy arrepentido y pido el humilde perdón a la familia y allegados de Mari Luz”. Entre sollozos finalizaba su testimonio esta mañana Jaime Maiz Sanmartín, el guardia civil que mató a su ex pareja sentimental en el interior del cuartel de Cambados. “La condena no me la pone nadie, me la pongo yo”. Así concluía el juicio por la muerte en diciembre de 2007 de Mari Luz Posse y que se ha celebrado durante los tres últimos días en la Audiencia Provincial de Pontevedra.
Pero los familiares de la víctima no creen en ese arrepentimiento, especialmente Isabel Posse, hermana de la fallecida, que calificó el episodio como “un paripé” al entender que la verdadera conducta del acusado se vio durante los dos días anteriores, “un hombre frío, chulesco, prepotente, que mientras el jurado veía las fotos de la autopsia se sonreía”.
"Quedó muy bonito, pero real no. ¿Se dirigió acaso a la familia en algún momento? No, se digirió sólo al jurado. Que se hubiese girado por lo menos y que nos mirase a la cara a la familia. Fueron cuatro lágrimas", afirmó la hermana de Mari Luz Posse.
Durante la vista oral de esta tercera y última jornada del juicio, se vivieron grandes de momentos de tensión, especialmente durante la exposición final ante el jurado del abogado del acusado, Domingo Estarque, que mantuvo que la “notable cantidad” del alcohol que había bebido Jaime Maiz el día del crimen, fue la que incitó a este a matar a la víctima, sugiriendo incluso “un trastorno mental transitorio o una obcecación producida por lo que había tomado”.
Pero tras recordar que “todo acusado tiene derecho a defenderse” y matizar que el guardia civil, hasta el día del crimen, había tenido una trayectoria impecable dentro del cuerpo, varios familiares y amigos de la víctima increparon al letrado, entre ellos una de las hermanas, Pilar Posse, que se levantó y le gritó que “mi hermana está enterrada en el cementerio”, antes de abandonar la sala.
Tras ese incidente, el abogado explicó que Jaime Maiz "pudo huir y no lo hizo", momento en el que Giovanna Carro, la amiga que acompañaba a Mari Luz Posse el día de su muerte, se puso en pie y le espetó al letrado "váyase a la mierda", tras lo que abandonó también la sala. Fue en ese momento cuando la magistrada de la Sección Segunda de la Audiencia pontevedresa advirtió que no toleraría ningún otro “estallido similar”.
La amiga de Mari Luz se mostró indignada por el hecho de que el abogado sugiriese que parte de la culpa de la muerte de la mujer era de ella, porque impidió a la víctima abandonar el cuartel sin poner la denuncia contra su ex pareja, “y si se hubiera marchado, probablemente esto no habría ocurrido”, afirmó el letrado. Giovanna Carro indicó que “sólo le faltó decir que fui yo la que le di la pistola, la que le dije que nos disparara”.
“Yo fui la que le convencí de que le denunciara, porque estábamos hartos de sufrir lo que estábamos pasando”, afirmó la amiga de Mari Luz Posse. “Efectivamente no había ninguna denuncia por malos tratos contra él, porque a ver quien denuncia a un guardia civil, nosotras lo hicimos y mira cual fue el resultado. Allí nadie nos protegió”, aseguró emocionada la mujer.
Por su parte, la Fiscalía reiteró que, tal y como refrendaron los peritos y médicos forenses, Jaime Maiz “no tenía sus facultades alteradas, había bebido pero se comportaba perfectamente normal” y calificó el crimen como “traicionero y cobarde”, al recordar que el ataque fue sorpresivo y la víctima no tuvo tiempo de defenderse, lamentando que “iba buscando protección y lo que encontró fue la muerte”.
VÍDEO DEL CRIMEN
En este sentido, Carmen Novo aseguró que los testimonios de los familiares y amigos de la víctima fueron “tremendamente creíbles, seguros y sin contradicción”, y resaltó la importancia y fortaleza de las pruebas y evidencias presentadas, especialmente del vídeo del crimen grabado con las cámaras de seguridad del cuartel de la Guardia Civil de Cambados.
La fiscal especializada en violencia de género señaló que si el jurado acuerda la culpabilidad del acusado estudiará la posibilidad “siempre con la ley en la mano” de solicitar que ingrese en prisión de forma provisional hasta que se haga pública la sentencia, igual que el abogado de la familia de la víctima, Laureano Barreiro, quien indicó que “mi única misión hoy aquí es intentar que este señor no vuelva hoy a su casa, que le pongan las esposas y lo envíen a prisión”.