El antiguo obispo de Augsburgo Walter Mixa, que dimitió el pasado 21 de abril
por malos tratos a menores, se enfrenta a nuevas acusaciones, esta vez de acoso
y abuso sexual contra jóvenes sacerdotes y de ser un alcohólico.
Ello se
desprende de un dossier secreto cuyo contenido revela el rotativo muniqués
"Süddeutsche Zeitung", la llamada "Acta Mixa" que obraba ya en poder del Papa
Benedicto XVI cuando el pasado 8 de mayo aceptó la dimisión del polémico obispo
bávaro.
Al parecer, el Sumo Pontífice tuvo conocimiento del acta sobre el ex
obispo de Augsburgo, al sur de Alemania, después de que la documentación secreta
fuera entregada el 27 de abril, una semana después del anuncio de la dimisión,
ante la nunciatura del Vaticano en Berlín.
El documento cuenta con los
testimonios de varias personas del círculo personal de Mixa, de los que algunos
aseguran que el obispo "es un hombre gravemente alcohólico", que mantiene a lo
largo del día un nivel elevado con la ingestión permanente de alcohol.
Otros
testigos han descrito sus abusos sexuales en su época de párroco y aseguran que
"por las mañanas iba a confesarse antes de celebrar la misa".
El abogado de
Mixa, Gerhard Decker, ha expresado, sin embargo, su escepticismo sobre estas
nuevas informaciones, ya que considera "improbable que parte de la prensa tenga
acceso al archivo del Vaticano o del nuncio del Papa".
Asimismo, califica de
oscuras las fuentes documentales y asegura que "lo mismo sucedió con la denuncia
por malos tratos contra mi defendido que condujo a su rechazo: uno se basa en lo
que dijo otro y al final fue todo un gran malentendido".
Walter Mixa, que
será recibido en el Vaticano por el Papa en julio, ha solicitado, entre tanto,
recuperar su plaza de obispo, aunque la cúpula de la Iglesia Católica en
Alemania descarta esa posibilidad.
El antiguo obispo de Augsburgo lanzó
además la pasada semana graves acusaciones contra el presidente de la
Conferencia Episcopal Alemana, el arzobispo Robert Zollitsch, y el presidente de
la conferencia de obispos de Baviera, el arzobispo de Múnich Reinhard
Marx.
Ambos fueron criticados públicamente por Mixa por su supuesta falta de
solidaridad con el afectado, quien además les acusa de haberle sometido a
fuertes presiones para que presentara la dimisión como obispo de
Augsburgo.
Zollitsch expresó este domingo su deseo de reconciliarse con Mixa,
pese a considerar que las acusaciones del antiguo obispo de Augsburgo fueron
demasiado personales.
La dimisión de Mixa tuvo su origen en las acusaciones
contra su persona de malos tratos a los niños de un orfanato en la localidad
bávara de Schrobenhausen cuando era párroco, acusaciones que la fiscalía
competente decidió finalmente no investigar, entre otras causas porque los
delitos habrían prescrito.