El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha asegurado que Galicia es
una comunidad que llega "vigorosa" al siglo XXI y que su fuerza es "muy superior
a la de las dificultades" de cada época, por lo que "también ahora la energía
común puede superar las adversidades del momento".
Núñez Feijóo hizo entrega de las Medallas de Galicia al Cabildo de
la catedral y al ex conselleiro Víctor Manuel Vázquez Portomeñe en un acto
celebrado en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Compostela, al que
asistieron los ex presidentes de la Xunta Gerardo Fernández Albor, Manuel Fraga
y Emilio Pérez Touriño, entre otras autoridades.
El Consello de la Xunta acordó el pasado 15 de julio reconocer el Año Santo
Xacobeo con las Medallas de Galicia, la máxima distinción que concede el
Gobierno gallego desde 1984, al Cabildo y a Víctor Manuel Vázquez Portomeñe por
la labor desempeñada en el ámbito civil y en el religioso para construir uno de
los grandes éxitos de Galicia, como es el Xacobeo.
En este sentido, Núñez Feijóo destacó que el Xacobeo se convierte en "la gran
obra de la Galicia moderna" y supone un "revulsivo para toda nuestra sociedad,
que se une para propiciar un triunfo indiscutible" al demostrar "lo que podemos
hacer juntos".
"Iglesia, autonomía y pueblo levantan un nuevo monumento hecho con la misma
materia prima que nuestra catedral: la unidad", subrayó el presidente de la
Xunta, quien agregó que la sociedad gallega ve ese ejemplo de colaboración y
reacciona con un entusiasmo que hace que toda la Comunidad participe de la "gran
empresa xacobea".
Dijo de Galicia que es "el gran catalizador de un sentimiento europeísta que
necesitaba un símbolo y una esperanza" y que la inmensa corriente humana que
hace del Camino la arteria principal del europeísmo "vio y ve en nosotros un
pueblo especialmente dotado para ser el anfitrión de la nueva Europa".
"En Galicia encontró y encuentra paz, tolerancia y capacidad para integrar lo
diverso. Descubrió y descubre un país que no confunde el orgullo con el
menosprecio ajeno, ni la personalidad diferenciada con el aislamiento. Gozó y
goza de una tierra que respeta su pasado sin vivir alimentada de nostalgias",
argumentó.
Por ello, destacó del pueblo gallego que "está en pie" y que "ser gallego no
es simplemente nacer o estar en Galicia, sino compartir valores", y se refirió a
la catedral como uno de los símbolos que impresionan el espíritu del peregrino y
que es "obra de todo un pueblo" y la "muestra" de que los gallegos "sabían que
sólo con un trabajo en armonía podrían dejarle un legado a la eternidad".
Además, indicó que "Europa, España y Galicia peregrinas están hoy en una
encrucijada difícil" en la que la cultura xacobea ofrece una guía como el
Camino, en el que los caminantes aprendieron los valores de la solidaridad, la
tolerancia y la cooperación. "Cuando esos principios triunfaron -concluyó- los tramos más arduos quedaron
atrás".
Por su parte, el deán del Cabildo de la Catedral, José María Díaz Fernández,
que recogió el galardón que premió el trabajo desempeñado por la Iglesia en la
difusión y guarda del Año Santo Compostelano, a punto de cumplirse el octavo
centenario de la Catedral de Santiago, expresó su alegría inesperada por esta
distinción y recordó que en el caso de Compostela, primero fue su catedral y
después la ciudad.
El ex conselleiro Víctor Manuel Vázquez Portomeñe, premiado por su labor en
la construcción del Xacobeo, pues fue el encargado de organizar el primero en
1993, aseguró que fue "Galicia entera" la que ganó esta Medalla en aquel año y
recordó con "gratitud institucional" la aprobación por unanimidad en el
Parlamento autonómico del Plan Xacobeo.