La Reina ha mostrado a la Princesa de Asturias y a sus dos hijas la
espectacular colección de obras artesanales en vidrio del museo abierto por la
conocida familia de maestros vidrieros Gordiola en el municipio mallorquín de
Algaida hace más de 30 años, que inauguró la propia Doña Sofía.
Al igual que
hizo el verano pasado con los hijos de los Duques de Palma, la Reina ha tenido
ocasión esta mañana de acompañar a Doña Letizia y a sus nietas Leonor y Sofía en
una visita de hora y media al castillo de inspiración románica y gótica
construido por los Gordiola entre 1969 y 1977 en la carretera de Manacor para
albergar la nueva fábrica familiar y las dependencias del museo.
Allí, como
el día de aquella ya lejana inauguración hicieron Don Felipe y sus hermanas las
Infantas Elena y Cristina, las hijas de los Príncipes de Asturias han podido
contemplar desde lámparas y vidrieras emplomadas hasta vasijas, jarrones,
fruteros, botellas, platos y copas de todos los colores imaginables y de todas
las épocas de la historia del vidrio.
La colección, iniciada en 1820, reúne
piezas venecianas, bizantinas, islámicas y de diferentes naciones europeas desde
la Edad Media hasta la actualidad, así como obras de cerámica de la Grecia
clásica y trabajos en cuarzo y obsidiana de la América precolombina que
anticiparon la cultura del vidrio.
Antes de recorrer las tres salas de la
exposición, las pequeñas Leonor y Sofía, que esta mañana vestían blusas y
pantalones cortos, han aprendido de cerca las técnicas de soplado y fundido del
vidrio en la espaciosa sala de hornos, inspirada en la Sala de Mallorca del
Palacio de los Reyes de Perpiñán, donde han observado cómo un maestro vidriero
formaba figuritas de diferentes formas.
El museo dispone de un área de venta
al público de artículos de vidrio, cerámica, loza y porcelana, pero no ha
formado parte de este recorrido, durante el que los turistas que visitaban hoy
el castillo de los Gordiola -una saga cuya presencia en Mallorca se remonta a
1719- ha acogido con naturalidad la presencia de la Reina, la Princesa y las
Infantas.
Antes de regresar a Marivent en un automóvil conducido por Doña
Letizia, han posado a la entrada del museo para los medios gráficos, un momento
en el que han sido visibles los gestos de cariño de la Reina con su nuera y la
espontaneidad de sus nietas, menos retraídas que ayer en su breve visita al Club
Náutico.
Como prueba de la confianza que sentían hoy ante las cámaras, la
Infanta Leonor no ha querido abandonar el lugar sin acercarse a acariciar a un
pequeño perro, sujeto con correa por su dueña, que se ha convertido en el
pacífico co-protagonista involuntario de una de las últimas imágenes de la
visita.