La Confederación Intersindical Galega (CIG) denunció la existencia de "un pacto" entre el Gobierno central, la patronal y otras fuerzas sindicales para despedir a 170 trabajadores que realizaban sus tareas en el tramo vigués del AVE. El sindicato nacionalista critica, en una nota de prensa, el "oscurantismo" con el que se negociaron las bajas temporales del personal, después de que el Ministerio de Fomento informase de que se paralizaban las obras en una tuneladora por problemas técnicos.
La CIG muestra su desagrado porque, a pesar de ser el sindicato mayoritario en el sector, no fue invitada a participar en las negociaciones, y añade que la decisión de suspender los contratos se adoptó sin consultar a los trabajadores. Según la nota de prensa, los despidos afectan a 107 trabajadores de la Unión Temporal de Empresas Acciona-FCC y a otros 60-70 de personal perteneciente a subcontratas.
La central nacionalista califica de "excusa" el argumento que se utiliza de avería en una tuneladora, ya que, según su información, en otras ocasiones que se detectaron problemas similares en túneles como los de Guadarrama y Pajares, la maquinaria volvió a trabajar en el espacio de una semana.
El responsable de la Federación de Construcción, Xoán Xosé Melón, indica que la rescisión de los contratos "está pactada entre todos porque les interesa al Ministerio, porque non tiene dinero, como demuestra que tenga parados otros tramos, y a las empresas, porque saben que van a tardar en cobrar".
La CIG responsabiliza también de la situación a los sindicatos CCOO y UGT, y apuesta por un ERE temporal, al tiempo que muestra su sospecha de que la actividad en la obra no se reinicie hasta el mes de enero.