La toxina diarreica que persiste en las rías gallegas ha provocado un descenso del 50 por ciento en las ventas de mejillón, según Manuel García, secretario de la Asociación Galega de Depuradores de Moluscos (Agade).
La denominada marea roja es considerada un fenómeno natural que año tras año afecta a las algas y, por extensión, a las aguas, si bien en el presente ejercicio está siendo más persistente que en otras ocasiones.
En la actualidad no se puede extraer mejillón en ninguna ría excepto en la de Arousa, donde permanecen abiertos nueve polígonos, cuatro en A Pobra, dos en Cambados, otros tantos en O Grove y uno en Vilagarcía.
En Vigo, Pontevedra, Muros-Noia y Ares, están cerrados debido a la toxicidad de las aguas.
"Ante esta situación, las empresas ven trastocados todos sus programas de ventas, el panorama es muy crítico", señaló Manuel García, ya que "el consumo de mejillón en fresco es bastante limitado y no se puede atender a clientes que solicitan grandes cantidades".