La muerte del cineasta francés Claude Chabrol, alma del movimiento de la
"Nouvelle Vague" ("nueva ola") que nació hace 51 años con su filme "Le beau
Serge", y que falleció hoy a los ochenta, deja a la cinematografía francesa
huérfana de uno de sus creadores más excepcionales.
"Era la alegría de la
vida", declaró el actor Gérard Depardieu -con quien rodó en 2009 "Bellamy"- al
conocer la noticia de la muerte de Chabrol, de quien recordó su entusiasmo por
todo y se declaró consternado: "no me hago a la idea de que se nos haya
ido".
La muerte de Chabrol arrebata a la "Nouvelle Vague" a otro de sus
padres -los ya gloriosos Jacques Rivette, François Truffaut, Jean-Luc Godard,
Éric Rohmer y Alain Resnais- que protagonizaron la ruptura técnica y artística
de ese movimiento con el cine que se hacía hasta entonces.
Efectivamente, "Le
beau Serge" marca el nacimiento oficial de este movimiento que revolucionó la
historia del séptimo arte, a pesar de que desde 1956, en "Le Coup du berger", de
Jacques Rivette, se podían vislumbrar rasgos de la marea.
Chabrol y los demás
formaron el grupo de jóvenes críticos-cineastas franceses, grandes amantes del
cine que forjaron la leyenda y que inicialmente fueron también conocidos como
los "jóvenes turcos".
La denominación de "Nouvelle Vague" fue acuñada el 3 de
octubre de 1957 en el semanario "L'Express" por la periodista Françoise Giroud
en un comentario sobre un sondeo sobre aquella juventud en la que se percibía el
germen de mayo del 68.
Pero sería en febrero de 1958 cuando Pierre Billard
atribuyera la denominación exclusivamente al cine en la revista "Ciné 58" y
pronto adoptó el término el Centro Nacional de la Cinematografía (CNC).
Desde
principios de 1959, los nuevos filmes distribuidos en Francia y, en particular
aquellos que ese año fueron seleccionados para el Festival de Cannes, se
estrenaron ya bajo la bandera de la "Nouvelle Vague".
El grupo de
artistas-críticos que les dio vida, formados todos ellos en la revista "Cahiers
du cinéma", aportaron ese año, además de "Le Beau Serge", otras joyas como "Les
400 Coups", de Truffaut, y "A bout de souffle", de Godard.
Fueron verdaderos
manifiestos creativos e ideológicos y la fórmula de la "Nouvelle Vague" la
emplean aún hoy algunos de sus discípulos, como Erich Rohmer, quien nunca dejó
de filmar con la máxima autogestión, sin exagerados presupuestos, en exteriores
e interiores reales, cámara en mano, sumamente discreta a veces, con actores no
siempre profesionales.
En cuanto a "Le beau Serge", fue rodado entre el 4 de
diciembre de 1957 y el 4 de febrero de 1958 en el pueblo donde el director pasó
su infancia durante la guerra, Sardent, en el centro de Francia.
Obra
realista, como la vida misma, en la que el protagonista, François, vuelve a su
pueblo tras varios años de ausencia y encuentra allí a su amigo Serge mal casado
y completamente alcoholizado.
Pese al símbolo que es en sí este primer filme
de Chabrol, impregnado de la mirada "ácida y tierna" que caracteriza toda su
obra, el cineasta llegó a renegar de él en ocasiones, por el humanismo cristiano
que transmite, según algunos expertos.
Entre las películas de Chabrol -cerca
de sesenta y una veintena de filmes para la televisión- se cuentan algunas de
las cintas más destacadas del cine francés, como "Violette Nozière", "La
Cérémonie" o "Merci pour le chocolat".
En 2009 dirigió "Bellamy" y sus
últimas obras fueron dos capítulos de "Au siècle de Maupassant: Contes et
nouvelles du XIXème siècle".
Entre 1953 a 1957 fue crítico de "Cahiers du
Cinema", etapa en la que empezó a mostrar su interés por el cine estadounidense,
sobre todo policiaco, y por Hitchcock; él mismo se convirtió en maestro del cine
negro.
En 1958 comenzó a trabajar como jefe de prensa de Twentieth Century
Fox en Francia y paralelamente escribió guiones; rodó cortometrajes, y de forma
ocasional intervino como actor en algunas películas.
Gracias a una herencia
recibida por su mujer, Agnes Goute, pudo realizar "Le beau Serge", que estrenó
en 1959 y con el que obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Cine de
Berlín.
El éxito de este filme y de "Les cousins", premiada en el Festival de
Cine de Locarno, le permitió rodar su primera película en color en 1959, "A
double tour", que no tuvo buena aceptación.
Gran aficionado a la buena mesa,
era célebre por la costumbre de ofrecer buenas comidas durante los rodajes, por
prohibir los sandwiches en éstos y comentaba, medio en serio medio en broma, que
el origen de su gusto por la buena mesa estaba en su infancia, cuando, alérgico
a la leche, hubo de ser alimentado con caldo de carne.