La policía húngara dijo que aplicará la máxima dureza contra los radicales que utilizan la violencia en las calles de Budapest, tras una contundente actuación anoche en la que fueron detenidos 60 manifestantes y 17 resultaron heridos. El capitán general de la policía de Budapest, Péter Gergényi, advirtió en declaraciones a la televisión pública de que "actuaremos con la dureza de esta madrugada en el futuro contra todos aquellos que participen en actos violentos". En la cuarta jornada de protestas contra el primer ministro, el socialdemócrata Ferenc Gyurcsány, y la tercera de actos violentos, se reunió una multitud pacífica de 10.000 personas en la plaza Kossuth, frente al Parlamento. Pero como en los dos días precedentes, poco después de la medianoche empezaron a reunirse algunas decenas de jóvenes cerca de la céntrica estación de ferrocarril "Nyugati". La policía, al contrario que en madrugadas anteriores, esta vez actuó con contundencia e imposibilitó que se formara una gran multitud, para lo cual usó un nuevo tipo de gas lacrimógeno, que según la prensa, es mucho más fuerte e irritante que el utilizado en días pasados. Los manifestantes violentos eran, en parte, los mismos que las dos noches pasadas y causaron desorden en las calles de Budapest, según el canal de televisión "HírTv", aunque esta madrugada se encontraban en minoría respecto al elevado número de efectivos policiales desplegados. Pese a la actuación policial, se formó otro grupo de unos 150 jóvenes en la plaza Oktogon, que en poco tiempo fue dividido en dos por la rápida acción de los agentes para poder controlar la situación. Los incidentes de esta madrugada no son comparables con los registrados en las jornadas anteriores, debido a la decidida acción de la policía y también al reducido número de manifestantes violentos, lo que hizo posible que a las 03.00 hora local (01.00 GMT) las calles de Budapest recobrasen la calma. El portavoz de los servicios de urgencia, Pál Gyorfi, explicó a la prensa que el número de heridos es una cifra preliminar, y más adelante se darán otros datos, que revisarán posiblemente al alza los actuales. Aún así, el número de heridos es mucho menor que en los días anteriores cuando los servicios de emergencia tuvieron que atender a 129 personas el lunes y otras 69 el martes, subrayó Gyorfi. El número total de detenidos es de unos 200. El presidente del gubernamental Partido Socialista (MSZP), István Hiller, declaró a la televisión pública que "la policía y el poder demostraron que son capaces de mantener el orden y restaurarlo". Hiller recalcó que el MSZP apoya al primer ministro y a su política dirigida a la estabilidad y al crecimiento sostenido en el país. Mientras, las organizaciones estudiantiles desconvocaron la manifestación anunciada para esta tarde ya que valoran la situación como "delicada" y la aplazaron para después del 5 de octubre. Un grupo de estudiantes, descontentos con esta medida, y a favor de llevar a cabo la protesta, han creado una nueva organización contraria al gobierno socialdemócrata. Por otra parte, el partido conservador Fidesz, el mayor de la oposición, reiteró que sigue adelante la planeada manifestación el sábado por la tarde y el mitin anunciado de su líder y ex primer ministro, Viktor Orbán, quien dijo que "la policía tiene la obligación de asegurar que nuestro evento se realice pacíficamente". Las protestas contra el gobierno socialdemócrata se originaron tras la filtración de una grabación sonora en la que Gyurcsány admitía haber mentido sobre la situación económica del país para ganar los comicios legislativos del pasado abril. A pesar de la ola de protestas, la mayor desde la caída del comunismo en 1989, el primer ministro ha dicho que no piensa renunciar a su cargo.