Sogama saca a concurso, con un presupuesto máximo de 2.261.315 euros, el suministro, por tres años y posibilidad de prórroga hasta cuatro, de dos productos esenciales para el correcto funcionamiento del sistema de depuración de gases de la planta: cal hidratada y dolomita, cuyos precios de licitación se sitúan en los 79 y los 54 euros por tonelada, respectivamente.
Para que ambos elementos desempeñen adecuadamente sus funciones, se hace preciso que reúnan una serie de características técnicas. En el caso de la cal, esta debe estar compuesta por hidróxido cálcico y disponer de una pureza de entre el 93 y el 95 por ciento, además de una humedad menor del 0,4 por ciento y una densidad de entre 2,15 y 2,35 gramos por centímetro cúbico, a lo que habría que añadir una granulometría que podría variar desde los 0,002 milímetros y 18 por ciento de peso hasta los 0,032 milímetros y 94 por ciento de peso.
Por su parte, la dolomita, compuesta por una mezcla de carbonatos de calcio y magnesio, debe contener una humedad inferior al 0,1 por ciento y una densidad de entre 1.750 y 1.850 kilogramos por metro cúbico, con un tamaño medio granulométrico de entre 0,2 y 1 milímetro.
La planta termoeléctrica constituye la última fase en la gestión y tratamiento de la fracción de residuos conocida cómo bolsa negra --residuo en masa depositado por la ciudadanía en los colectores genéricos--. La parte no reciclable de la basura es transformada en un combustible derivado de residuos que se transforma en energía eléctrica en dos calderas de lecho fluido circulante de arena, donde se produce una combustión de alta eficiencia a temperaturas superiores a 850 grados centígrados. La inyección de dolomita tiene lugar en este punto, con la labor de neutralizar los gases ácidos.
Una vez enfriados, los gases pasan por dos líneas de depuración antes de su salida al exterior. Tras atravesar unos ciclones donde se separan las partículas más gruesas, se utiliza cal hidratada y carbón activo para reducir en buena medida compuestos tales como dioxinas y metales pesados.
Posteriormente, los gases pasan por un filtro de mangas para la recogida de las partículas más finas, siendo enviados la chimenea mediante un ventilador de tiro inducido. De esta forma se garantiza un proceso totalmente respetuoso con el medio ambiente y la salud pública.