El escritor peruano Mario Vargas Llosa, galardonado con el Premio Nobel de
Literatura, se mostró feliz con ese reconocimiento, al tiempo que subrayó su
compromiso con la literatura y con la defensa de las libertades. "Voy a
escribir hasta el último de mis días", afirmó el escritor a quien la Academia
Sueca reconoció hoy con el premio de Literatura 2010 por su "cartografía de las
estructuras del poder y aceradas imágenes de la resistencia, la rebelión y la
derrota del individuo", por la manera en que a lo largo de sus más de treinta
novelas y múltiples ensayos ha entrelazado literatura y política.
"Creo que
es un premio literario y espero que me lo hayan dado más por mi obra literaria
que por mis opiniones políticas. Ahora, si mis opiniones políticas, en defensa
de la democracia y la libertad, y en contra de las dictaduras, han sido tenidas
en cuenta, pues en buena hora. Me alegro", dijo Vargas Llosa en una conferencia
de prensa en el Instituto Cervantes en Nueva York.
Acompañado por su esposa
Patricia y por el ex presidente de Perú Alejandro Toledo, el escritor
hispanoperuano aseguró también "no creer" que este premio le vaya a
cambiar. "Voy a seguir escribiendo sobre lo que más me estimula y defendiendo
las ideas que tengo, la democracia y la opción liberal, así como con las
críticas a toda forma de autoritarismo, a toda ideología que crea exclusión,
discriminación, que cierra posibilidades del diálogo", aseguró el autor de "La
fiesta del chivo" o "Pantaleón y las visitadoras", entre otras.
Respecto al
futuro de América Latina, el autor se mostró optimista y señaló que "aunque hay
muchas cosas que andan mal, hay muchas que ahora andan mejor. Hoy día tenemos
muchas menos dictaduras en América Latina que en el pasado".
En esa región,
agregó, "hay Gobiernos de izquierda y de derecha que son democráticos. Eso es
una gran novedad respecto al pasado, en que la derecha no era democrática y
creía en los golpes militares. La izquierda no era democrática, creía en la
revolución y que la democracia era una fachada de la explotación".
Vargas
Llosa se refirió así a los Gobiernos democráticos de izquierda de Brasil o
Uruguay, y de derechas como los de Colombia, Perú o Chile, lo que consideró "un
gran progreso" para la región. "Lo que para mí representa un retroceso es que
todavía tengamos Cuba o Venezuela, pero mi impresión es que esa corriente
autoritaria, antidemocrática, está como de salida, que cada vez tiene menos
apoyo popular como se acaba de ver, por ejemplo, en las elecciones venezolanas",
señaló.
También subrayó que los resultados de esos comicios, en los que se
registraron avances de la oposición al presidente Hugo Chávez, "me han alegrado
muchísimo. Es un progreso de la democracia en un país tan querido y tan
importante históricamente como es Venezuela".
Vargas Llosa, quien en la
década de los noventa fue candidato a la Presidencia de su país, se refirió
también al conflicto de Oriente Medio. "Siempre he sido un defensor de
Israel, pero también reconozco el derecho de los palestinos a tener un estado
viable y por esa razón, soy también un critico severo de los asentamientos
israelíes, que son un obstáculo en este momento para las negociaciones de paz",
afirmó.
Aseguró también que el premio, que le será entregado en una ceremonia
el próximo 10 de diciembre en Oslo, "es un reconocimiento a la lengua española"
y a la literatura latinoamericana, al tiempo que afirmó que trata "de promover
el español escribiendo lo mejor que puedo".
"Este premio no es sólo un
reconocimiento como escritor, sino también a la lengua española que es en la que
escribo y que tiene mucha energía, es moderna y creativa", dijo el autor, quien
también agradeció "a España" porque "le ayudó a ser escritor".
En español, y
a veces dando respuestas en inglés y francés, el autor de "La ciudad y los
perros" se mostró "sorprendido" por haber recibido este reconocimiento
internacional, del que dijo "todavía no he tenido mucho tiempo de pensar en él
(...) Me alegro mucho".
Destacó la importancia de la lengua española, de la
que dijo que "es un vínculo que une a más de 550 millones de personas en el
mundo", y que también une tradiciones. "Es también un reconocimiento de la
literatura latinoamericana que en las últimas décadas ha ido adquiriendo una
cierta ciudadanía en el mundo", subrayó, al tiempo que alabó la política
educativa del Instituto Cervantes por tener el "acierto de enseñar español en
todas sus ricas variantes".
Igualmente tuvo palabras de agradecimiento para
"España porque me ayudó a escribir y a ser leído en muchas partes del mundo" y
recordó que el ex presidente de Perú, Alberto "Fujimori no me reconocía como
peruano y me quería quitar la nacionalidad". "España me reconoció la
nacionalidad y me evito ser un paria. España no era un país mío, y se ha vuelto
mío. Lo quiero muchísimo, pero lo que yo escribo es Perú. Soy peruano",
subrayó.