La decisión del Ejecutivo portugués de cobrar peaje en tres autopistas del Norte del país complicará a partir de este viernes el acceso a los extranjeros, obligados a pagar un dispositivo electrónico cuyo coste no baja de 50 euros.
Las autopistas del Norte Litoral -fronteriza con Galicia-, Grande Porto y Costa da Prata pierden con esa medida, adoptada para reducir el déficit del Estado, la condición de SCUT, acrónimo de "sin coste para el usuario" en portugués, que sólo funcionarán en otras zonas del país y hasta el próximo 15 de abril.
De esta manera, todos los vehículos con matrícula extranjera deberán circular con un dispositivo electrónico de pago en su interior, según la información del Ministerio de Transportes luso, si quieren evitar una multa que multiplica por diez el coste normal del peaje, con un mínimo de 25 euros.
En el caso de los particulares que deseen visitar el país por una estancia corta, la mejor opción es alquilar un "Dispositivo Temporal" de prepago cuyo precio varía en función del tiempo y que requiere una fianza y cargar un mínimo de 50 euros, que no se devolverán, se gasten o no. Los transportistas, por su parte, deberán seguir el mismo procedimiento, aunque la carga mínima se duplica, hasta los 100 euros.
La medida también afecta a los portugueses, aunque la adquisición de estos dispositivos electrónicos es más barata para ellos, diez euros para los particulares y veinte para los profesionales aunque se pueden pedir exenciones y descuentos.
De esta manera, el acceso por carretera al norte de Portugal desde mañana, y también al Algarve y la zona central del país a partir de abril, será más complicado, porque los dispositivos deben comprarse en establecimientos que se habiliten en el extranjero, por ejemplo en áreas de servicio.
La medida, acordada por el Gobierno luso para reducir los gastos del Estado ante la grave crisis económica que vive el país, ha originado una agria polémica que ha puesto a los ciudadanos del Norte -sobre todo en el área de influencia de Oporto- y a los transportistas en pie de guerra.
Un ejemplo de rechazo lo ha dado la Asociación Nacional de Transportistas Portugueses, cuyo presidente, António Lóios, ha advertido en declaraciones a Efe que la medida puede dar la puntilla al sector. "El impacto de cobrar las SCUT para el sistema de transportes de Portugal es nefasto y aniquilador para muchas empresas, ya que supone un crecimiento brutal de los costes", ha criticado.
Según sus cálculos, el paso por peajes encarecerá en tres céntimos de euro cada kilómetro recorrido, lo que supone un incremento del coste de entre el 15 y el 20 por ciento.
La patronal de transportistas lusa ANTRAM ha apuntado, por su parte, que la conversión de estas carreteras en autopistas de peaje supondrá un gasto de 2.500 euros mensuales por cada camión. "Está claro que las empresas de transportes tendrán que aumentar los precios, y la cuestión es saber si el mercado está dispuesto y será capaz de soportarlo", ha subrayado Lóios.
En su opinión, la medida beneficia a los transportistas extranjeros, ya que el control de los pagos para éstos "no es eficaz" y "les será más fácil operar en el país que a los propios portugueses".
El Eixo Atlántico del Norte Peninsular, organismo que reúne a 34 municipios de Galicia y el Norte luso, ha ido más allá y ha pedido hoy la dimisión del ministerio de Transportes luso, António Mendonça, al que acusan de "beneficiar" a las concesionarias de las autopistas. "El Gobierno debería paralizar la entrada en vigor de los peajes hasta que garantice la distribución de los dispositivos y medios de pago para los ciudadanos, tanto portugueses como extranjeros", ha reclamado.
La asociación crítica además que se informara de los detalles del sistema de pago con sólo 24 horas de antelación a su entrada en vigor.
En medio de la polémica, un tribunal portugués aceptó una petición para suspender cautelarmente la conversión de la vía de acceso a Oporto en autopista de pago, a petición de dos municipios cercanos, aunque el Ejecutivo puede recurrirla.