Woody Allen, conocido fundamentalmente por su genio para el cine, rodó en 1994
para la televisión "Don't Drink the Water", adaptación de una obra teatral que
escribió en los años sesenta ambientada en la Guerra Fría y que ha permanecido
inédita hasta ahora en España.
El canal de pago TCM será el encargado de
estrenar para el público español el 24 de octubre a las 22.10 horas este
telefime, con el que abrirá la tercera temporada de su programa "Diego Galán
invita", presentado por el periodista, escritor y ex director del Festival de
Cine de San Sebastián.
¿Cómo es posible que, a estas alturas, se pueda hablar
de algo no sólo inédito sino prácticamente desconocido viniendo de un director
con un legión de admiradores como Woody Allen? La razón: en los
tribunales.
En aquella época, el director neoyorquino estaba en litigio con
su socia durante muchos años, Jean Doumanian, y fue ella quien se quedó
finalmente con los derechos de la película, que sí se estrenó en muchos países,
pero nunca en España.
Ahora renace lo que es "una joya oculta" realizada en
dos semanas entre "Balas sobre Broadway" y "Poderosa Afrodita", explica Galán en
una entrevista con Efe, y no "un capricho, porque Woody Allen puso mucho tesón
en defender esta película irónica y brutal, en la que no hay ningún personaje
inteligente".
Estrenada el 18 de diciembre de 1994 en el canal de televisión
ABC y basada en una pieza teatral que en Broadway se representó en 598 ocasiones
durante 18 meses entre 1966 y 1968, "la película se ve como si se acabara de
hacer", explica el periodista.
Galán recuerda cómo ya había sido llevada al
cine por Howard Morris con el título de "Los USA en zona rusa" en 1969, pero que
Woody Allen, "descontento con esa versión, persiguió hacer la suya
propia". Así, el cineasta está "en toda su salsa como director, guionista y
actor" en esta trama, rodada frenéticamente con cámara al hombro, que encierra
en la embajada americana de Moscú a una familia judía que es acusada de
espionaje durante sus vacaciones en la capital rusa.
Con claras referencias a
"Uno, dos, tres", de Billy Wilder -incluso vuelve a utilizar el Sabre Dance de
Aram Khachaturian-, la película sí resulta hoy nostálgica por la vital
interpretación de Michael J. Fox antes de desarrollar el mal de Parkinson, por
la presencia de quien fuera "Blossom", Mayim Bialik, y por la habitual del cine
de Allen y voz de Marge Simpson, Julie Kavner.
Entre todos crean la farsa
política en la que judíos, cristianos y musulmanes, comunistas y capitalistas
desfilan sometidos a la maximización paranoica de una situación dominada por un
absurdo que, según Galán, emparenta "Don't Drink the Water" con el cine de
Berlanga.
"No he visto a Woody Allen comprometido nunca con ninguna causa,
pero sí se ha reído de cómo se sacralizan las ideologías y en esta película no
deja títere de cabeza", concluye el periodista.