Hay un par de alcaldes que están acongojados ante las próximas municipales. Y no por sus rivales. Qué va. Por su mala cabeza. Y es que a la vejez viruela. Y ahora, uno está temblando por lo que pueda contar su ex, y el otro, por si su señora, la oficial, se entera de la existencia de la oficiosa, ya me entienden. Y es que ya lo dice la DGT: cuidado con las curvas, son muy peligrosas.