El Confidencial
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José Manuel López García
Internacional

El conservador Schüssel es el favorito en la reelección en Austria mientras Haider dice adiós

28-09-2006

El Partido Popular (OeVP) del democristiano Wolfgang Schüssel, canciller de Austria desde el 2000, aparece como favorito en los comicios legislativos del próximo domingo, en los que posiblemente dirá adiós a la política federal el controvertido populista de derechas Joerg Haider. El OeVP, que según los sondeos podría obtener entre el 36 y el 39 por ciento de los sufragios, deberá buscar un socio de gobierno, que podrían ser los ecologistas-pacifistas "Los Verdes" o los liberales derechistas del FPOe, y si los numeros o las negociaciones fallan, formar una gran coalición con los socialdemócratas. Una gran coalición, como la que ha llevado las riendas del país durante 34 años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, es la posibilidad preferida por los austríacos, que parecen estar cansados de experimentos políticos después de que la Unión Europea (UE) sancionase a Austria en 2000 por la inclusión de Haider en el Ejecutivo. Con el rendimiento satisfactorio de la economía, se prevé que este año habrá un crecimiento del 2,6 por ciento, lo que supone un respaldo para el Gobierno democristiano, que también se benefició del desgaste político de los socialdemócratas tras el escándalo financiero del banco Bawag. El Partido Socialdemócrata (SPOe) encabezaba las encuestas hasta el estallido, en abril, de un escándalo financiero de esa entidad bancaria, propiedad de la Federación de Sindicatos de Austria (OGB), próxima a los socialdemócrata, que ocultó perdidas de casi 2.700 millones de euros en especulaciones o transacciones financieras de dudosa legalidad. Pero a medida que se acerca la cita electoral, la distancia entre los dos grandes partidos se va reduciendo y los estudios demoscópicos estiman que una quinta parte de los seis millones de votantes aún no ha decidido a quien votará, algo que beneficia al SPOe, que podría alcanzar entre el 34 y el 36 por ciento de los votos. Entre los partido minoritarios destaca el ocaso de la Alianza para el Futuro de Austria (BZO), el último experimento político del populista de derechas Joerg Haider, que, según los sondeos, no alcanzaría representación parlamentaria, lo que muestra que su pretendido viaje hacia el centro derecha ha naufragado. Ni siquiera el haber desempolvado su lenguaje duro contra los extranjeros para apelar a sus votantes tradicionales y la promesa de expulsar a 300.000 inmigrantes ilegales en tres años ha mejorado las expectativas del partido, que según los sondeos se mantiene por debajo del 4 por ciento de los votos que son necesarios para entrar en el Parlamento. Por primera vez en 20 años Haider, en su día el icono de la ultra derecha en Europa, desaparecería de la política federal -aún es gobernador del estado federado de Carintia- en sustitución de Hans-Christian Strache, líder del ultranacionalista Partido Liberal (FPOe) Strache, de claro perfil antieuropeista, carece de la esgrima dialéctica y la oratoria de Haider, y ha apostado por un mensaje directo y simplista contra los inmigrantes, que ha suscitado las críticas de la prestigiosa Federación Internacional de Helsinki de Derechos Humanos (FIH), que la ha tachado de racista. La FIH indica, en clara alusión al FPOe, que su campaña electoral "infunde miedo y prejuicios contra los inmigrantes, los asilados y las minorías" y lamenta el "abuso del racismo y la xenofobia" presentes en ella. "El patriota", "Más dinero para pensiones y menos millones para los asilados", "Lo de casa en lugar del Islám", son algunos de los lemas del FPOe, rimados en pareado, que engalanan las calles austríacas. Incluso el presidente federal, Heinz Fischer, ha tomado cartas en el asunto y pidió que se respetasen las creencias religiosas y la identidad de todos en la campaña electoral.





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