El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón señaló en un auto que las referencias al hallazgo de ácido bórico en un piso de ETA en el informe pericial presuntamente falso que elaboraron los peritos Manuel Escribano, Isabel López Cidad y Pedro Manrique sobre el 11-M "no respondía al interés de sugerir la investigación de hechos relacionados, ya que eran inexistentes, sino generar una apariencia sin sustento real alguno, que vinculara a la organización terrorista ETA con los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid". El titular del Juzgado Central de Instrucción Número 5 incluye estas afirmaciones en el auto en el que concluye la pieza separada en la que estudiaba una posible ampliación de la acusación contra el procesado por el 11-M Hassan El Haski, en cuyo domicilio se encontró el ácido bórico, por la presunta vinculación de este hallazgo con los atentados perpetrados en Casablanca en 2003. Concluye que esta sustancia, a la que se refiere como utilizada para "matar cucarachas", carece de relevancia para imputar a nadie un delito de tenencia de explosivos. En un auto de 15 páginas, el magistrado detalla de forma minuciosa todas las diligencias que ha practicado para concluir "sin duda racional alguna", que el documento realizado por los peritos el 21 de marzo de 2006 supuso una "prefabricación intencionada" de sus observaciones "para que produjeran un efecto espúreo a la propia pericia, en concreto la supuesta vinculación entre ETA y los presuntos autores de los atentados terroristas del 11 de marzo". "Y ello se ha realizado -destaca el juez-, sin la más mínima base científica, sustentándolas en simples elucubraciones y omitiendo datos relevantes cuya presencia habría supuesto la inocuidad de aquellas observaciones, y dentro de éstas, la del ácido bórico como sustancia explosiva". Desacreditación judicial Añade que la omisión de determinados datos fue acorde "con cierto debate social construido en torno a aquel caso para desacreditar la investigación e instrucción sumarial". Las observaciones del documento eran "tan genéricas como perversas e impropias de un informe pericial", a juicio de Garzón. En sus fundamentos jurídicos, el auto concluye que se trató vincular a ETA con el 11-M a través de uno de sus autores, y gracias al hallazgo de 1.300 gramos de ácido bórico "para matar cucarachas", nueve meses después del 11-M. Para ello se relacionó lo incautado a El Haski con otro hallazgo de la misma sustancia en 1999, que fue requisada al extremista Iván Martínez (ocasión en la que dos de los tres peritos negaron que fuera un explosivo), y con lo hallado en 2001 en un piso del comando "Buruhauste" de ETA (caso en el que ni siquiera se incorporó el ácido al informe de explosivos). La omisión de estas dos consideraciones en su documento, "no fue casual" por parte de Escribano", a quien Garzón sitúa como principal responsable del supuesto fraude, "y que los otros dos firmaron sin leer o cuestionar, sino perfectamente meditada por aquél porque, de su presencia o no, dependía poder mantener o no (...) la conexión entre ETA y organizaciones terroristas islamistas o jihadistas". Garzón considera que la eliminación de las dos referencias antes señaladas por el superior de los tres peritos, Francisco Ramírez, en el informe que finalmente fue remitido al juez instructor del 11-M, Juan Del Olmo, "no sólo era oportuna sino la única medida legal y posible de acuerdo con las normas de calidad vigentes en la Comisaría General de Policía Científica". Encargo materno Tras sus averiguaciones, el magistrado ha decidido no ampliar la imputación contra El Haski por tenencia de sustancia explosiva al considerar que el ácido bórico que se halló en su domicilio, y que adquirió por encargo materno, "carece de relevancia jurídico-penal" para poder acusarle del citado delito. En sus fundamentos jurídicos, Garzón subraya que no consta "ningún dato, informe, documento, estudio o similar que permita afirmar que el ácido bórico haya tenido algún uso como elemento de sustancia explosiva hasta la fecha en España". Agrega que en el mismo sentido se ha pronunciado la Unidad Central de Explosivos, el Servicio de Información de la Guardia Civil y el Departamento del Servicio de Criminalística y Desactivación de Explosivos y Defensa Nuclear, Radiológico, Bacteriológico y Químico (NRBQ).