Un ex oficial superior del ejército fue nombrado presidente de Birmania este viernes, permitiendo a la junta del generalísimo Than Shwe reivindicar una evolución hacia un régimen civil, pero manteniendo el control del poder.
Tal como fue anunciado hace varios días y según un programa totalmente controlado, el primer ministro birmano, Thein Sein, de 65 años, fue ascendido a la Presidencia por un comité compuesto por parlamentarios electos en noviembre y por militares designados por la junta.
Tin Aung Myint Oo, otro general también cercano a Than Shwe, y Sai Muk Jam, miembro de la etnia Shan y dirigente del Partido de la Solidaridad y del Desarrollo de la Unión (USDP, partidario de la junta), que postulaban también al cargo, fueron nombrados vicepresidentes.
Tres meses después de la primeras elecciones legislativas en 20 años, la junta dio así un paso decisivo hacia una reforma constitucional para darse los atributos de un régimen civil, pero sin considerar en absoluto las críticas de Occidente.
Según fuentes birmanas, Thein Sein debería acumular su cargo actual y su nueva función y formar un nuevo gobierno en las próximas semanas.
Actualmente, los cargos clave del nuevo régimen, incluyendo los de presidente de las cámaras alta y baja del Parlamento y la dirección del USDP, están en manos de fieles allegados a Than Shwe.
Thein Sein es uno de los más cercanos allegados al jefe de la junta. En 2008 supervisó la redacción de la Constitución y la puesta en marcha de la 'Hoja de ruta' hacia una "democracia disciplinada", un plan de siete etapas que han sido casi totalmente cumplidas.
Queda una incógnita. En el poder desde 1992, el generalísimo Than Shwe, de 77 años, considerado como el hombre más detestado en Birmania, no parece dispuesto a dejar el poder.
Fuentes birmanas aseguran que pasaría a retiro. Pero los analistas sostienen que después de dos décadas durante las cuales hizo reinar el terror en el país, está obligado a mantener alguna función, para evitar toda venganza y garantizar su seguridad y la de su clan.
La opositora Aung San Suu Kyi está totalmente al margen del proceso después de ser liberada de su prisión domiciliaria, tras las legislativas en noviembre. Su partido fue disuelto.
El fin de semana pasado ella dijo no esperar ninguna reforma significativa. Sin embargo, algunos observadores consideraban que los cambios eran inevitables en un futuro próximo.