El Bloque Nacionalista Galego (BNG) apuesta por eliminar los complementos de
pensión que permiten a diputados y senadores cobrar la pensión máxima tras siete
años en el escaño y por reforzar el principio de dedicación absoluta con la
"prohibición total" al ejercicio de actividades privadas remuneradas.
El portavoz parlamentario del BNG, Francisco Jorquera, ha trasladado estas
propuestas al presidente del Congreso, José Bono, quien hace dos semanas pidió a
los portavoces de los grupos del Congreso que le comunicaran su opinión de cara
a una posible reforma del régimen de pensiones e incompatibilidades de los
diputados.
Algunos, como el PNV, ya han hecho llegar sus comentarios a Bono, que los
espera recabar durante esta semana para abrir un debate sobre los supuestos
privilegios de los que disfrutan los miembros de la Cámara Baja, cuestión que
también se estudia en el Senado a través de una iniciativa similar de su
presidente, Javier Rojo.
Jorquera justifica la supresión del complemento de pensiones, que han cobrado
81 de todos los diputados que han pasado por el Congreso desde la Transición,
porque se concibió para que los diputados y senadores de las primeras
legislaturas que habían sufrido exilio, sin poder cotizar, pudieran cobrar
alguna prestación tras jubilarse.
Cumplido este objetivo, ya que los interesados las han podido cobrar desde
2006, el diputado del BNG entiende que la medida "debe ser suprimida", relata en
su carta a Bono, a la que ha tenido acceso EFE.
Pero Jorquera también quiere acabar con otras prestaciones que pueden recibir
los parlamentarios una vez que han dejado de serlo.
Se trata del llamado "plan de previsión social", que consiste en una
contribución de cada Cámara a un plan privado de pensiones contratado con una
entidad financiera.
El BNG quiere que se finalicen las aportaciones que hace el Parlamento para
este fin y que las cantidades aportadas se reintegren, al Congreso, al Senado o
bien a los interesados.
Otra reforma que reclama es una "reglamentación estricta y rigurosa" del
régimen de incompatibilidades para reforzar la dedicación absoluta, y ello "con
una prohibición total al ejercicio de cualquier otra actividad de carácter
privada remunerada" por parte de diputados y senadores.
Argumenta Jorquera a Bono que aunque la normativa actual sólo admite ejercer
la función parlamentaria con dedicación absoluta se han ido admitiendo
excepciones que, subraya, "han sido notorias y públicas y han causado cierta
alarma social en la opinión pública".
En cuanto a los parlamentarios que mantienen cargos en sus formaciones
políticas, el BNG admite esta compatibilidad pero, "a efectos de mejorar la
transparencia", de manera que sólo cobren por el cargo institucional, sin
percibir nada por el del partido.
Bono pidió a los grupos que fijaran posición respecto a la publicación del
patrimonio y rentas de los diputados, algo que ya se hace en algunos parlamentos
autonómicos y que el BNG apoya, abogando por emprender cambios legales para
conseguirlo.
Introduce también Francisco Jorquera otro elemento de debate relativo al
estatus de los ex-presidentes de Gobierno, y tras abogar por "avanzar en un
consenso básico" respecto al régimen regulador de conflictos de intereses para
altos cargos, plantea eliminar sus pensiones vitalicias si tienen otras
actividades remuneradas.
También propone aplicar de manera más rigurosa la incompatibilidad para
desempeñar tareas remuneradas tras finalizar el ejercicio del cargo público, con
períodos de limitación más amplios.
Y defiende ampliar las situaciones legales de incompatibilidad a los
supuestos de labores de consultaría o asesoría, especialmente si las empresas
tienen actividades relacionadas con el ámbito público.