El ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, se mostró partidario de ligar el
incremento de los salarios a la productividad, pero sin olvidar la evolución de
los precios, para que no haya fuertes pérdidas de poder adquisitivo.
En
declaraciones a Onda Cero, Gómez señaló que en la reforma de la negociación
colectiva, sobre la que hoy negocian empresarios y sindicatos, hay que procurar
que los sueldos "incorporen mejor la productividad" y "que haya una norma
salarial que tenga más en cuenta la situación de cada empresa, sus
resultados".
Sin embargo, añadió, la opinión del Gobierno es que esto se haga
"siempre teniendo en cuenta cómo va el poder adquisitivo de los
salarios". "Los salarios no deben perder demasiado poder adquisitivo, en
circunstancias de crisis deben ceder una parte de ese poder para que las
empresas recompongan sus resultados pero los precios no deben de estar alejados
de cómo se conforman los salarios", añadió el ministro.
Valeriano Gómez
recordó que en muchos países europeos los salarios se negocian sobre la
inflación pasada, mientras que en España se negocian sobre la futura.
Esto
supone, explicó, que "cuando las cosas van bien, cuando los precios no suben
demasiado, no suele haber ningún problema", mientras que cuando los precios
suben mucho más que los salarios hay cláusulas que permiten recuperar,
"generalmente sólo en parte", el poder adquisitivo que se pierde.
Si se
pierde esta forma y se utiliza la europea -utilizando la inflación pasada- "eso
también incorpora siempre dificultades para reducir la inflación", advirtió
Gómez, para quien la fórmula española, "no es ostensiblemente peor que la que se
tiene en el conjunto de los países europeos". En este sentido añadió que en
el pasado, con momentos de "altísima inflación, nos ha ido muy bien porque nos
ha permitido ir rebajándola".