Nueva Rumasa ha empezado a dejar de devolver el dinero de sus inversores, que en algunos casos cuentan ya con pagarés vencidos el pasado 20 de febrero y que no han sido atendidos, según fuentes jurídicas consultadas hoy por Efe.
Los despachos de abogados que asesoran a los afectados sostienen que la colocación de los pagarés de las empresas del grupo se hizo prácticamente "a la carta", ya que los importes y las fechas de vencimiento son muy diferentes.
Según los datos proporcionados por Nueva Rumasa, cerca de 5.000 particulares acudieron a las emisiones de pagarés que hicieron empresas como Carcesa o Hibramer por un importe total de 140 millones de euros.
Mientras, desde la empresa aseguran que están
negociando con varios fondos inversores extranjeros la entrada en su capital
tras solicitar el "preconcurso" para diez de sus empresas,
entre ellas Clesa, Garvey, Hotasa o Dhul, según confirmaron afuentes del "holding" de la familia Ruiz-Mateos.
"Estamos negociando con varios fondos para
que entren en el capital de la compañía", señalaron las mismas fuentes, que
afirmaron, no obstante, que todos los fondos con los que está teniendo
conversaciones son "confidenciales".
El consejero delegado del grupo, José
María Ruiz-Mateos Rivero, avanzó en rueda de prensa la semana pasada que Nueva
Rumasa mantiene conversaciones "muy avanzadas" con un grupo inversor extranjero
que prevé tomar una participación minoritaria aún por determinar e inyectar
capital en el grupo, con una aportación total que inicialmente cifran hasta en
500 millones de euros.
Según publica este martes el diario
"Expansión", el "holding" de la familia Ruiz-Mateos ha llamado a las puertas del
fondo americano especializado en reestructuraciones Oaktree.
Entre las opciones que se han planteado
figura la posibilidad de que el grupo adquiera capital o deuda de distintas
sociedades de Nueva Rumasa para reordenar los activos y la gestión con vistas a
superar la difícil situación que vive el grupo, con un pasivo financiero que
supera los 700 millones de euros.
Precisamente mañana se cumplen 28 años de
la expropiación de la Rumasa original y se sigue pendiente de resolver el
contencioso del justiprecio por el que la familia reclama 18.000 millones de
euros.