Uno de los testigos del intento de golpe de Estado, Isidoro Gracia, que en 1981 era diputado por el PSOE, pasó por los micrófonos de Radio Líder este 23-F para hacer memoria.
Sorpresa, temor y expectación fueron las sensaciones que tuvo cuando Tejero y su séquito irrumpieron en la Cámara Baja. Reconoce que intentó, como pudo, mantener la calma porque estaba convencido de que los planes de los militares pro-franquistas no se materializarían (de acuerdo a las informaciones que le llegaban desde el exterior).
Pasados los años se queda con las anécdotas, como la taquicardia de Francisco Vázquez –que estaba en su misma fila-, la bala que casi le da en un pie al embajador de EEUU, o los intentos de una diputada valenciana para que un nervioso guardia civil pusiese el seguro al subfusil. Cuando lo hizo, las balas rodaron por el suelo, con el consabido susto.
Con especial emoción vivió Isidoro Gracia la salida del Hemiciclo. Explica que cientos de personas anónimas les aplaudían y les abrazaban, como a héroes.
En lo que respecta a las versiones que se han dado del golpe, el ex diputado socialista se queda, sin lugar a dudas, con la oficial. Considera que el papel del Rey fue decisivo y que fue Don Juan Carlos el que realmente logró parar el golpe. Asegura que los diputados encerrados estaban “amortizados”, el Gobierno tenía poco margen de maniobra y el único que podía detener aquello –y lo hizo, dice- fue el Rey, del que destaca que supo manejar bien los tiempos para tener garantías de que el golpe fracasaba.
Gracia echa en falta más contundencia en la investigación sobre la trama civil del golpe. Uno de los secretos aún por desvelar del 23-F es la identidad del llamado 'Elefante Blanco', la alta personalidad militar que supuestamente debía presentarse en las Cortes y hacerse con las riendas del golpe. Algunos analistas consideran que el 'Elefante Blanco' era un mero símbolo del Ejército en su conjunto. Otros atribuyen ese título al general Alfonso Armada, pieza fundamental del entramado golpista. Sin embargo, el ex diputado, Isidoro Gracia, niega esa posibilidad. Cree que Armada jugaba el papel de “solución intermedia”, la vía menos mala, y espera que alguien, algún día, revele quién era el llamado a encabezar el golpe.