La dimisión presentada hoy por el primer ministro de Túnez, Mohamed Ghanuchi, y
su relevo por el recién nombrado Beyi Said Essebsi, sume de nuevo al país en la
inestabilidad cuando comenzaba a encarar una difícil transición tras la
revolución que derribó al presidente Zine El Abidín Ben Alí.
Tras comunicar
Ghanuchi su dimisión, el presidente interino de Túnez, Fuad Mebaza, designó como
jefe del Ejecutivo a Essebsi, antiguo decano del Colegio de Abogados de Túnez y
que ya había ocupado cargos en gobiernos anteriores, informó la televisión
nacional tunecina.
Sin embargo, el portavoz del principal sindicato tunecino,
la Unión General de Trabajadores de Túnez (UGTT), manifestó en un canal privado
de televisión que esta fuerza sindical no reconocía a Essebsi como primer
ministro, dado que el presidente interino del país había decidido su
nombramiento de manera unilateral y sin contar con el resto de las fuerzas
políticas y sociales del país.
Ghanuchi anunció su dimisión en una rueda de
prensa en el Palacio de Cartago, sede de la Presidencia de la República, y al
mismo tiempo que en la capital tunecina la policía y la Guardia Nacional
libraban por segundo día consecutivo duros enfrentamientos con grupos de
manifestantes que exigían su salida como jefe del Ejecutivo.
De acuerdo con
el balance oficial difundido hoy por el ministerio tunecino del Interior, cinco
personas murieron en los enfrentamientos del sábado, aunque fuentes de la
oposición dijeron a Efe que otro manifestante había fallecido en los choques
registrados hoy.
"He decidido dimitir de mi cargo de primer ministro, una
decisión adoptada con la conciencia tranquila y necesaria para el bien de
Túnez", afirmó Ghanuchi, cuya permanencia al frente del Ejecutivo ha sido
fuertemente contestada en el país en las últimas semanas.
Ghanuchi aseveró
que "no se trata de una huida" de su responsabilidad, ya que ésta reside en
"abrir la vía a otro primer ministro por el bien de Túnez, de su futuro y su
revolución".
Asimismo, explicó que había meditado su decisión durante una
semana y dijo no estar dispuesto a adoptar actitudes que "puedan originar
pérdidas de vidas humanas", en lo que pareció una referencia implícita a los
muertos que se produjeron en los enfrentamientos de las últimas 48
horas.
Ghanuchi acusó a "grupos en la sombra" de tratar de "debilitar el
Gobierno y hacer fracasar la revolución".
Esos grupos, dijo, son "una
minoría, ya que la mayoría permanece silenciosa o sólo se expresa a través de
Facebook", en referencia a la red social de internet. También se preguntó por
las razones que llevan a esos grupos a actuar como si "la caída del Gobierno
fuese el principal objetivo de la revolución".
Ghanuchi, quien ocupaba la
jefatura del Gobierno desde hacía diez años, afirmó que, tras la caída de Ben
Ali, aceptó continuar en el cargo "para preservar la vida de los tunecinos y
evitar un baño de sangre" y consideró que Túnez necesita aún tiempo para
concretar el objetivo de la democracia.
Además, señaló que el presidente
interino de Túnez, Fuad Mebaza, deberá anunciar la próxima semana la agenda y el
calendario de las elecciones, previstas como máximo para mediados de
julio.
Por su parte, fuentes de los grupos de oposición que permanecen
acampados desde hace una semana en la Plaza del Gobierno de la capital tunecina,
donde se encuentra la Oficina del Primer Ministro, dijeron a Efe que los cambios
políticos producidos hoy no les van a hacer desistir de su actitud, ya que los
consideran "insuficientes."
Las fuentes recalcaron que "la acampada continúa"
porque aún no se han cumplido todas sus reivindicaciones, que, aparte de la
salida de Ghanuchi del Ejecutivo, pasan también por la formación de una Asamblea
constituyente que elabore una nueva carta magna para Túnez y la convocatoria de
elecciones.