La contraofensiva de las tropas leales a Gadafi con una emboscada a los rebeldes
en Ben Yauad, a medio camino entre Sirte y la terminal petrolera de Ras Lanuf,
que fue igualmente bombardeada, contuvo el avance revolucionario por la costa,
aunque los milicianos retomaban a última hora de hoy sus ataques.
La jornada
comenzó bien de madrugada con fuertes detonaciones en Trípoli, cuyo origen nadie
ha aclarado, y que el régimen de Gadafi hizo pasar como celebraciones de
victorias existentes sólo en la televisión de Gadafi, cuya imagen era jaleada
por masas echadas a la calle para idolatrar a su líder como es costumbre desde
hace 41 años.
A la mascarada en Trípoli, sucedió una ofensiva simultánea de
las fuerzas fieles al régimen en tres puntos: Al Zauiya, a 92 kilómetros al
suroeste de la capital y asediada desde hace tres días, Misrata, al este de
Trípoli, y Ben Yauad, una localidad a un centenar de kilómetros al este de
Sirte, ciudad natal de Gadafi y uno de sus principales feudos.
Los rebeldes
libios tuvieron que replegarse de Ben Yauad, y según un corresponsal de Al
Yazira, a bordo de sus vehículos se dispersaron en dirección a Ras Lanuf, donde
los aviones también sorprendieron a la concentración de milicianos que actuaron
con el desorden característico de muchos de sus nuevos reclutas.
Los
mercenarios y tuaregs al servicio de Trípoli pusieron en fuga desde las azoteas
a las huestes desprevenidas que, sin reconocimiento previo, llegaron
confiadamente a Ben Yauad.
La desbandada generó gran desconcierto y el
abandono precipitado de algunos milicianos de Ras Lanuf, aunque otros guardaron
la posición, lo que degeneró en confusión en torno al control del vital enclave
portuario y petrolero, que cuenta con dos pistas de aterrizaje.
La ofensiva
fue completada con un aparente intento de las brigadas gadafistas de probar la
resistencia organizada por los rebeldes en Misrata, en su poder pero aislada
entre Trípoli y Sirte.
Los carros de combate y los brigadistas de Gadafi
causaron 19 muertos y 93 heridos, según dijo a Al Yazira el doctor Mohamed el
Sediq, portavoz del hospital central de la ciudad.
En Al Zauiya, sitiada
desde hace tres días por las tropas de Gadafi, continuaron hoy los
enfrentamientos, aunque las comunicaciones con los residentes se ven
dificultadas tras el implacable castigo artillero y el cerco a la población,
cuyo suministro eléctrico fue cortado al igual que la telefonía móvil.
Aunque
los escasos residentes contactados hoy por los canales árabes aseguraron que los
milicianos mantienen sus posiciones pese al numeroso número de bajas.
El
portavoz del Consejo Nacional, Abdelhafiz Ghoga, admitió la escasez de
suministros de los cercados, pero negó que Gadafi hubiera recuperado ninguna
plaza en poder rebelde e igualmente descartó cualquier negociación con su
régimen.
"No hay negociación de paz con Gadafi", subrayó el portavoz en la
rueda de prensa en la que explicó el fallido intento británico de contactar con
el mando rebelde en su plaza fuerte.
El primer intento internacional de
contactar con la dirección rebelde libia fracasó por una aparente falta de
formas, tras ser detenidos y repatriados por el Consejo Nacional un diplomático
y su escolta militar por entrar en Libia "de manera ilegal".
"Damos la
bienvenida a cualquier delegación británica, pero tiene que ser de manera
oficial", aseguró hoy el portavoz y también vicepresidente del Consejo
Nacional.
Explicó que los ocho británicos, un diplomático y siete miembros de
las fuerzas especiales británicas (SAS) a quienes les fueron confiscados los
equipos que llevaron a Bengasi, fueron bien tratados y "probablemente ya están
en su camino de vuelta".