Los rebeldes libios se han reforzado hoy en su camino hacia la emblemática
Sirte, la ciudad natal de Muamar al Gadafi, cuyas tropas mantienen su ofensiva,
mientras cobra fuerza la posibilidad de una salida negociada del país del líder
libio, tras 41 años en el poder.
Al tiempo que la confirmación del establecimiento de
contactos entre revolucionarios y emisarios de Gadafi tenía lugar en Bengasi,
los dos bandos mantenían, en el frente costero, un intenso combate de fuego
artillero y sucesivos intentos de asalto por ambas partes.
Los combates continuaban en torno a Ben Yauad (centro), entre Sirte y Ras
Lanuf, la terminal petrolera en poder de los milicianos, que han conseguido
refuerzos en las últimas horas con el envío de milicianos y artillería pesada,
según Al Yazira.
A pesar de los nuevos bombardeos sobre Ras Lanuf de la fuerza aérea leal a
Gadafi, que hostiga las líneas de aprovisionamiento rebelde, y de que las tropas
del régimen movilizan efectivos para contener el avance revolucionario sobre
Sirte, los milicianos han redoblado su determinación de alcanzar el bastión
gadafista.
Ambos bandos saben que la caída de Sirte, donde Gadafi ha situado la sede de
algunos departamentos ministeriales y ha levantado un gigantesco pabellón para
agasajar con todo tipo de lujos a sus invitados preferentes, puede ser clave en
el desenlace final.
Además, las fuerzas del régimen han bombardeado Al Zauiya, junto a Trípoli,
sitiada desde hace cinco días en un cerco que ha causado decenas de muertos,
según Al Yazira, que en un principio había informado de que la ciudad había
caído en manos gadafistas.
La desorganización rebelde y la superioridad aérea y en recursos militares de
las tropas de Gadafi hacen temer que el conflicto se convierta en una larga
guerra civil, un panorama ante el que cobra cada vez más fuerza una salida
negociada del líder libio.
Una fuente del Consejo Nacional de Transición Interino (CNTR) dijo hoy a Efe
que la dirección rebelde podría renunciar a la persecución criminal de Gadafi si
abandona el poder de inmediato, horas después de que trascendiese que el coronel
había enviado un emisario a Bengasi para negociar su marcha.
La fuente aclaró que el CNTR no admite, como habría requerido el enviado de
Trípoli, la intervención del Parlamento gadafista, pues "sería otorgarle una
legitimidad de la que carece". No obstante, continúan las deliberaciones en el seno del CNTR.
Según al Yazira, en la negociación indirecta a través de emisarios habrían
intervenido "personalidades" que mantienen contactos telefónicos con el Congreso
de EEUU y países europeos.
La cadena catarí, que se hizo eco del desmentido del régimen a las
negociaciones a través de la televisión estatal, subrayó, sin embargo, los
llamamientos oficiales en este mismo medio a reuniones de "sabios" en todo el
país. Se trataría de una hipotética reunión de jefes y ancianos de las distintas
tribus de Libia para discutir la posible marcha de Gadafi.
Ayer, el diario árabe Sharq al Aswat adelantó que el líder libio se había
mostrado dispuesto a abandonar el país a cambio de que la dirección rebelde
garantizase su seguridad, su dinero y su familia.
Gadafi puso como condición que se le ayudase a salir de Libia y dirigirse a
un país de su elección, así como que no se le persiguiese en el extranjero y no
se presentasen demandas ante los tribunales internacionales, de acuerdo con el
diario.
La mediación internacional para buscar un destino a Gadafi podría ser la
salida del conflicto y, además, evitaría una intervención militar sobre la que
un acuerdo unánime parece improbable.
A pesar de que Francia y el Reino Unido trabajan en la ONU para lograr una
resolución que establezca una zona de exclusión aérea sobre la que los países
árabes han dado su visto bueno, el consenso internacional parece difícil.
Pekín insistió hoy en rechazar cualquier tipo de intervención militar en
Libia, con lo que son dos los países miembros del Consejo de Seguridad que se
oponen a esa opción (China y Rusia), mientras EEUU es reticente a implicarse
bélicamente y podría, más bien, buscar una alternativa para ayudar
indirectamente a los rebeldes.