Laura Campos, la gran favorita de los seguidores de Gran Hermano, ganó la duodécima edición del programa, la más larga de la historia, con 144 días de encierro.
Laura se impuso con claridad con un 63.1% de los votos a los otros dos finalistas: Yago, que fue segundo con el 26.7% de los apoyos, y Marcelo, tercero con un 10.2%.
Precisamente, éste último ha mantenido una relación sentimental con Laura durante toda la edición. El pasado martes, los "Totitos", tal y como se les conocía, protagonizaron una dura pelea que a punto estuvo de motivar la cancelación de la final de anoche.
Sin embargo, esta discusión no impidió que Laura Campos consiguiera el ansiado maletín de los 300.000 euros. "¿Por qué yo?", no paraba de repetir la ganadora de la noche, que en el plató de Telecinco se reencontró con su familia y su padre, Marceliano, que hasta ahora se había resistido a acudir a la televisión.
En el plató, Laura volvió a ver a los otros dos finalistas, que habían llegado poco antes al estudio de Telecinco.
Durante la entrevista, Laura tuvo que dar explicaciones sobre su estancia en la casa de Guadalix, su relación con Marcelo y su ruptura con Samu, su novio de toda la vida con el que, incluso, había planificado su boda. "Quiero decirle a Samu que lo siento, pero la relación estaba muerta", dijo la ganadora, que declaró su amor por Marcelo: "Quiero a Marcelo con locura, por eso lucharé por él cueste lo que cueste".
Sin embarco, el "malaguita" aprovechó la ocasión para aclarar que Laura no entraba en sus planes de vida una vez fuera de la casa: “Yo mantengo lo dicho, creo que en Málaga conmigo no va a ser feliz. Yo tengo 20 y ella 27, tenemos proyectos distintos, yo quiero vivir, viajar, quiero estudiar y terminar mi carrera en otro país”. "No quiero una relación al 100%, pero no la quiero perder", añadió Marcelo ante una Laura que no podía evitar mostrar su tristeza.