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José Manuel López García
Internacional

ALARMA NUCLEAR

El reactor 4 se queda sin agua y los operarios podrían estar recibiendo radiaciones letales

16-03-2011 19:02:58

El jefe de la Comisión Reguladora Nuclear dijo el miércoles que se agotó el agua en uno de los depósitos de combustible en la planta nuclear Fukushima Dai-ichi, lo que significa que no hay nada para impedir el aumento de la temperatura en las barras de combustible.

Esto llevaría a una fusión nuclear. La protección exterior de las barras también podría encenderse con suficiente fuerza como para lanzar el combustible nuclear dentro de un área extensa.

Gregory Jaczko no dijo cómo obtuvo la información, pero la comisión y el Departamento de Energía de Estados Unidos cuentan con expertos en la planta de Fukushima Dai-ichi, que tiene seis reactores.

Agregó que las autoridades creen que los niveles de radiación son extremadamente altos y que podrían afectar las posibilidades de los trabajadores para impedir que sigan aumentando las temperaturas.


LA OIEA CONFIRMA LOS DAÑOS

El deterioro de un reactor tras otro en la central de Fukushima aumentó el temor a un desastre nuclear, sin que los desesperados intentos de los trabajadores para controlar la radiación hayan dado hasta ahora resultado.

El OIEA confirmó que están dañados los núcleos de los reactores 1, 2 y 3 de la central nuclear de Fukushima Daiichi, aunque aseguró que no se puede decir que la situación esté "fuera de control". "La situación ha evolucionado y es muy seria", reconoció en Viena, Yukiya Amano, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), quien aseguró que "el operador (de la planta) está haciendo lo máximo para restaurar la seguridad de los reactores".

Amano indicó que los núcleos siguen uno o dos metros al descubierto aunque reconoció que se desconoce "la situación exacta dentro de los reactores". El director del OIEA indicó, sin embargo, que la presión en el interior sigue estando al nivel atmosférico, lo que "sugiere que siguen en gran parte intactos". Amano no quiso referirse a que el peligro sea hoy mayor que ayer e insistió en que tanto el Gobierno como los gestores de la planta hacen todo lo posible para estabilizar los reactores.

Al respecto, Denis Flory, responsable de Seguridad Nuclear en el Organismo, destacó que se han registrado emisiones de gases y vapores a la atmósfera pero no de partículas sólidas, algo especialmente peligroso en el caso del reactor número 3, que emplea plutonio como combustible nuclear. "El plutonio no es una preocupación en este momento", dijo Flory. Respecto a la radiación, Amano admitió que los niveles "han aumentado en Tokio y otras ciudades" pero descartó que supongan un peligro para la salud humana.


LOS TRABAJOS SE CENTRAN EN LA UNIDAD 3

La incertidumbre y la alarma rodean la situación en la planta nuclear 1 de Fukushima (Daiichi), donde los problemas se encadenan desde el seísmo y el tsunami que sacudieron el noreste de Japón el día 11 y causaron graves daños en su sistema de refrigeración.

Sus seis reactores de agua en ebullición provocan emergencias continuas y los empleados de TEPCO, la operadora de la central, trabajan contrarreloj desde hace cinco días para tratar de combatir el sobrecalentamiento, hasta ahora sin éxito y en medio de una fuerte radiación.

Buena parte de los esfuerzos de contención se centraron hoy en la unidad número 3, de la que esta mañana salían columnas de humo o vapor que, en un principio, se sospechó provenían de la propia vasija de contención del reactor.

Ya entrada la noche y después de innumerables especulaciones sobre el posible alcance de los daños, el portavoz del Gobierno, Yukio Edano, aseguraba que la posibilidad de un deterioro grave del contenedor del reactor "es baja". Sin embargo, durante un momento el nivel de radiactividad en la zona llegó a alcanzar un alarmante nivel de 10.000 microsievert por hora y ello obligó a evacuar temporalmente a los empleados, que regresaron cuando descendió la radiación.

A última hora del miércoles unos 200 operarios y expertos esperaban aún en uno de los edificios de la planta mientras los expertos estudiaban cómo continuar con la inyección de agua marina para bajar la temperatura los reactores más afectados, según la televisión nacional NHK.

Hasta ahora, las operaciones para enfriar los reactores 1, 2 y 3 han fallado; las unidades 4, 5 y 6 estaban apagadas cuando tuvo lugar el seísmo, pero contienen piscinas con barras combustible atómico usado que pueden sobrecalentarse en caso de evaporarse el agua y emitir nubes radiactivas si se incendian.

En la unidad 4 se produjo hoy un fuego por combustión de hidrógeno (tal y como había ocurrido la víspera) que luego remitió, aunque los fuertes niveles de radiactividad impidieron a los trabajadores acercarse.

Las Fuerzas de Auto Defensa (Ejército) de Japón enviaron a la zona un helicóptero militar cargado con agua salada para arrojarla desde el cielo sobre el lugar, pero la misión tuvo que ser finalmente abortada ya que las radiaciones eran demasiado elevadas incluso para esa operación.

El nivel máximo de radiactividad para trabajar en una situación de emergencia en una central está normalmente establecido en 100 milisievert anuales, pero ante la crítica situación en Fukushima la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón la elevó hasta 250 milisievert, según la televisión pública NHK. Cada operario, no obstante, permanece muy poco tiempo expuesto a este nivel de radiactividad, con operaciones rápidas -que pueden ser de segundos- a fin de minimizar el riesgo.

Pese a las serias dificultades para controlar la planta de Fukushima, el Gobierno insistió hoy en que los niveles de radiactividad más allá de un radio de 20 kilómetros de la central no suponen aún un riesgo inmediato para la salud.

NHK emite continuamente partes sobre la situación en la central, las mediciones de radiactividad y el parte meteorológico con la dirección del viento, que hoy soplaba del noroeste, empujando el vapor de la central hacia el Océano Pacífico.

En la ciudad de Fukushima, situada a unos 70 kilómetros de la central, se medían hoy hasta 21,4 microsievert por hora, un nivel que, sin llegar a ser perjudicial para la salud, se encuentra muy por encima de los 0,02 microsievert habituales en esa ciudad, según NHK.

En Tokio, en el popular barrio de Shinjuku, la radiación se situaba en la tarde de hoy en unos 0,16 microsievert por hora, un nivel que, según las autoridades de la capital, está muy lejos de ser dañino: se calcula que una persona recibe, en condiciones normales, una media de 2.400 microsievert al año. 





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