Los egipcios dijeron "sí" en el referéndum constitucional de ayer, considerado
el primer plebiscito libre en el último medio siglo, según anunció hoy la
Comisión Electoral de Egipto.
"Alá no cambia a un pueblo hasta que cambia por sí
mismo", dijo el presidente de la Comisión Suprema Judicial para la Supervisión
del Referéndum Constitucional de Egipto, Mohamed Ahmed Atiya, citando una frase
del Corán al comienzo de la rueda de prensa.
Un 77,2 por ciento de los votantes aceptaron la enmienda de la Carta Magna,
mientras el 22,8 la rechazaron.
De los 45 millones que estaban convocados a las urnas, 18.537.954 de
personas, ejercieron su derecho a voto, lo que supone un porcentaje de
participación del 41,19 por ciento.
Atiya explicó, asimismo, que un total de 14.192.577 personas votaron a favor
de la reforma parcial de la carta magna, mientras que 4.174.137 millones de
egipcios se mostraron en contra.
Nada más que anunció esta última cifra, los periodistas que abarrotaron la
sala donde se celebró la rueda de prensa, en la sede del Consejo del Estado,
aplaudieron y gritaron "Alá es grande", contagiados por el entusiasmo popular
que ha rodeado este proceso electoral.
"Hemos trabajado durante diez días continuos sin dormir y hemos terminado el
proceso de la mejor manera posible, porque este es el primer referéndum en la
historia de Egipto", comentó Atiya.
Las irregularidades que han ocurrido durante el proceso de votación han sido
mínimas, según el presidente de la Comisión Electoral, que sólo ha recibido diez
denuncias sobre posibles violaciones de las reglas del proceso, contra las
cuales se tomarán las medidas judiciales adecuadas.
Las reformas de la Constitución incluyen modificaciones en siete artículos y
la eliminación de un octavo con el objetivo, entre otros, de limitar a dos los
mandatos del presidente y de reducir los requisitos para ser candidato a la
presidencia del país.
"Antes del 25 de enero (cuando estalló la revolución) los resultados (de las
votaciones) se conocían desde antes, pero después del 25 de enero, el ciudadano
se dio cuenta de que su voto tiene valor, y por eso, ha participado porque sabe
que el resultado del referéndum expresa la opinión de los ciudadanos", afirmó
Atiya.
En reacción al anuncio del resultado, el activista Wael Goneim, uno de los
jóvenes que promovió la revolución que terminó con la renuncia del presidente
egipcio Hosni Mubarak del poder, dijo en Twitter que acepta el resultado. "En el futuro, Egipto nos impondrá el respeto de la opinión de la mayoría.
Nuestro país es uno, hay que contener a todos y trabajar para un futuro mejor",
añadió Wael.
Este joven, director de ventas de Google en Oriente Medio, estuvo detenido
durante dos semanas acusado de ser uno de los promotores de la revolución
egipcia.
El dirigente opositor Ayman Nur, fundador del partido Gad, que compitió con
Mubarak como candidato a la presidencia en las elecciones del 2005, también
expresó su aceptación de los resultados de la votación.
"El resultado debe ser aceptado porque es parte de la democracia" dijo Nur en
una conferencia que dio en un centro cultural en El Cairo.
"No tenemos ninguna duda sobre la votación de ayer, que representa el deseo
del pueblo", añadió este opositor, que había anunciado su rechazo a las
enmiendas y era partidario de la redacción de una nueva carta magna para romper
con el régimen anterior.
Nur destacó, además, que el pueblo no volverá a ver resultados "del 99 por
ciento", en alusión a la época de Mubarak cuando supuestamente se falsificaban
los resultados.
Dentro de la campaña electoral de Nur para las próximas elecciones
presidenciales a las cuales quiere presentarse, su partido elaborará un borrador
de una nueva Constitución, tal y como anunció.
En cuanto a los Hermanos Musulmanes, que representan la mayor fuerza
opositora en el país, estos ya habían anunciado que aceptarían el resultado del
referéndum.
Este grupo defendía las enmiendas de la Constitución con el argumento de que
es necesario traspasar este periodo transitorio rápido para que el país recupere
su estabilidad.
Según el presidente de la Comisión Electoral, tras la aceptación de la
enmienda de la Constitución, la Junta Militar, que dirige el país, empezará a
aplicar una agenda para el traspaso del poder de manera pacífica.
Ahora los militares, que asumieron el poder el pasado 11 de febrero tras la
renuncia de Mubarak, deberán decidir las fechas para la celebración de
elecciones parlamentarias y presidenciales.