La orden de la Xunta que faculta a la instalación de datáfonos y cajeros en los bingos fue criticada duramente por la diputada del PSdeG María José Caride, quien acusó al Gobierno gallego de tener únicamente "afán recadatorio" y alertó de que "vai en contra da saúde pública" porque "incentiva a ludopatía". En respuesta, el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, argumentó que la normativa autonómica busca adecuar el sector "á realidade actual" y censuró las críticas del PSdeG por "demagóxicas".
En respuesta a la pregunta socialista, Alfonso Rueda defendió que la regulación de la Xunta se hizo "pensando nos intereses de todos", de las personas con adicción al juego y de los empresarios del sector, que --según recordó-- está integrado por unas 300 empresas en Galicia y da empleo a unas 4.000 personas. Así, justificó que la norma anterior era de 1990 y que la actual busca "axeitarse" a los nuevos tiempos, al igual que se ha hecho ya en Cataluña, Andalucía, Valencia o Madrid, informó.
Para el conselleiro de Presidencia, las modificaciones dan un "pequeno pulo ao sector, seriamente perxudicado pola falla de regulamento do xogo on-line, que tiña que ter feito o Goberno central". Asimismo, Rueda defendió el "ocio" que representa el sector y recalcó que "moita xente que non ten problemas de ludopatía que se achega aos bingos".
Frente a esto, María José Caride alertó de que la ludopatía es un "problema de saúde pública" y "destroza familias" y aseguró que la medida aprobada por la Xunta "facilita que a xente que está enganchada ao xogo arruine a súa vida e a das súas familias". Por último, Rueda refutó sus acusaciones de que la instalación de cajeros fomente la adicción y replicó que el Gobierno central sí ha autorizado medidas que sí tienen "afán recadatorio, como a limitación a 110 quilómetros/hora" en autovías.