Al menos veinte personas han muerto en una localidad del sur de Siria por disparos de la policía al dispersar una manifestación, según informó la cadena catarí de televisión Al Yazira. La cadena, citando varios testigos, dijo que las víctimas se produjeron en la localidad de Sanamein. Al Yazira también informó de la muerte de otro manifestante en la ciudad sureña de Deraa, cerca de la frontera con Jordania. Al Yazira, sin embargo, reconoció que no ha podido verificar independientemente este número de víctimas.
Un testigo consultado por teléfono por Al Yazira en Sanamein señaló que la policías disparó contra los manifestantes cuando participaban en una marcha pacífica en solidaridad con las víctimas de Deraa, donde en los últimos días han muerto decenas de activistas de la oposición.
Según este testimonio, en ese tiroteo perecieron por lo menos quince personas, pero otro testigo consultado por la misma cadena elevó a veinte los muertos y dijo que los heridos eran cerca de sesenta.
Deraa, a unos 100 kilómetros al sur de Damasco, fue escenario hoy de una manifestación pacífica en la que participaron miles de personas y en la que se rindió homenaje a los activistas de la oposición fallecidos en esa ciudad en los últimos días.
Decenas de personas han muerto en Deraa en los últimos siete días, especialmente el miércoles pasado, por choques entre manifestantes de la oposición y fuerzas policiales.
La protesta de hoy se desarrollaba pacíficamente hasta que a media tarde varias personas destruyeron una estatua del presidente Hafez al Asad, padre del actual gobernante, Bashar al Asad, lo que motivó un enfrentamiento con fuerzas de seguridad.
Un periodista de Efe que cuando se produjeron estos incidentes acababa de salir de Deraa, camino de Damasco, fue impedido de regresar a Deraa por las fuerzas de seguridad.
También ha habido protestas en otras ciudades de Siria, incluida Damasco, pero no se tienen noticias sobre la posibilidad de que en esas manifestaciones haya habido víctimas.
YEMEN
En Yemen, una semana después de que medio centenar de personas murieran al ser tiroteadas en una protesta junto a la Universidad de Saná, miles de ciudadanos volvieron a reunirse hoy en el mismo lugar para exigir la renuncia del presidente, Ali Abdalá Saleh.
A pesar de verse debilitado por esa matanza, que ha llevado a altos cargos del Ejército a unirse a los manifestantes, Saleh se presentó hoy en otra plaza de la capital yemení para llamar a sus seguidores a "resistir todos los desafíos".
"Tenéis que garantizar la seguridad de Yemen y su estabilidad" para evitar "el caos y el derramamiento de sangre", manifestó el gobernante, en el poder desde 1990.
Yemen se encuentra bajo estado de emergencia desde la matanza del pasado viernes, el hecho más grave registrado en el país desde que estallaron las protestas políticas contra el régimen de Saleh, en enero pasado.
Las autoridades han negado que estuvieran implicadas en la matanza, aunque Amnistía Internacional instó hoy al Gobierno a impedir que sus fuerzas de seguridad recurran a armas letales.
"Después de la horrible matanza de docenas de manifestantes el viernes pasado, es muy inquietante que los dirigentes yemeníes hayan dado a las fuerzas de seguridad mayores poderes con la nueva ley de emergencia en lugar de frenarlas", indicó AI en un comunicado.
Según la ONG fueron al menos 52 personas las que murieron en las manifestaciones del viernes pasado en la capital yemení como consecuencia de la acción combinada de francotiradores apostados en los tejados y las fuerzas de seguridad en la calle.
En Jordania, unos treinta manifestantes resultaron con heridas leves por pedradas lanzadas por desconocidos durante una protesta pública convocada anoche en una plaza de la capital jordana, informaron hoy varios testigos.
Las fuentes dijeron que los heridos fueron tratados en puestos médicos improvisados instalados en el mismo lugar, la plaza Gamal Abdel Naser, donde centenares de manifestantes han instalado tiendas para mantener una vigilia en su protesta política.