El conselleiro de Economía e Industria, Javier Guerra, ha reiterado su confianza en que la fábrica de vehículos eléctricos de la empresa británica Xero se implantará en Ourense y ha asegurado no entender por qué el compromiso de la Xunta al respecto es percibido como un "problema".
Guerra ha insistido hoy en conferencia de prensa que lo que la Xunta firmó fue una "carta de intenciones", donde se "explicita" el compromiso de la Xunta de aportar unos determinados apoyos económicos a esta inversión con el objetivo de blindar la ubicación de la fábrica en Ourense e impedir la búsqueda de otros entornos en Europa. "La empresa, con esa carta de intenciones, descarta otras alternativas y se compromete para hacer su inversión aquí, en Ourense, esto es lo que hay", apuntó Guerra.
Preguntado sobre hasta qué punto esta carta obliga a la empresa a implantar la fábrica en Ourense, el conselleiro respondió que "una carta de intenciones es una carta de intenciones".
Por otra parte, el conselleiro aseguró no entender la controversia surgida en torno a este asunto, cuando el Ejecutivo lo que pretende es "traer la inversión extranjera a España y a Galicia", y calificó este debate de "innesario" para Galicia.
"Estamos apoyando específicamente ese proyecto para que pueda llegar a crear 1.000 puestos de trabajo en Ourense, se firma una carta de intenciones con una compañía para que no haya ninguna otra posibilidad y para que vea el compromiso que hay en Galicia con la creación de esta empresa, y eso es un problema, pues sinceramente no lo entiendo", lamentó.
Respecto a la petición de dimisión formulada por el PSdeG de Ourense, que acusa al responsable de la Xunta de "mentir" sobre la futura instalación de la fábrica en el parque empresarial del municipio de Melón, Guerra indicó que "sería buena esperar a que esté la empresa en su sitio para eso".
A este respecto, el conselleiro informó de que ha recibido una carta del alcalde de Melón agradeciendo el esfuerzo de la Xunta "por traer una inversión para Ourense" y por el compromiso tan específico y explícito adoptado por el Ejecutivo.
"Si no hubiera sido firmada la carta de intenciones y la empresa se hubiera implantado en Rotterdam (Holanda) entendería yo que se me pidiera la dimisión, pero si estamos comprometiendo la inversión aquí, no entiendo de que estamos hablando", zanjó.