Toussaint Alain, consejero del presidente saliente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, afirmó hoy que la residencia de éste está siendo bombardeada por el Ejército francés y las tropas de la ONU.
"La residencia de Gbagbo está siendo atacada con armamento pesado y bombardeada por helicópteros del Ejército francés", aseguró Alain en la cadena francesa "France 24".
El consejero negó que Gbagbo esté refugiado en un búnker, sino protegido en la residencia oficial, y negó que esté dispuesto a exiliarse.
"Gbagbo tenía como lema de campaña que era 'el hijo del país'. Y el 'hijo del país' cuando sube la marea no se echa al mar, se queda en el terreno. Pase lo que pase, Gbagbo se quedará en Costa de Marfil como presidente", aseguró.
Alain denunció que desde que el pasado lunes comenzaron los bombardeos franceses en el país se han producido "algo más de un millar de víctimas sólo en Abiyán", aunque indicó que el número puede llegar a 2.000.
"Sin duda hay que acabar con esta situación humana dramática", afirmó el consejero de Gbagbo, quien negó que el presidente saliente esté negociando abandonar el poder.
El ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, afirmó esta mañana que se están negociando las condiciones de salida de Gbagbo, después de que el Gobierno galo insistiera en que su rendición es "cuestión de horas".
Francia exige al presidente saliente que reconozca la victoria electoral de Alassane Ouattara en las Presidenciales de noviembre pasado.
Pero Alain negó que haya negociaciones políticas y que éstas se limitan a lograr un alto el fuego.
"¿Por qué iba a negociar? Los resultados (electorales) fueron validados por el Consejo Constitucional. Le piden que reconozca la victoria de Ouattara. Pero no es Gbagbo quien tiene que reconocer la victoria de un candidato que ha perdido las elecciones presidenciales", afirmó el consejero.
Para Alain, Gbagbo no dimitirá "de ninguna manera" ni cederá el poder a Ouattara "que no es el ganador de las elecciones".
El consejero indicó que la rebelión encabezada por Ouattara "no podía objetivamente detener el avance del Ejército marfileño", por lo que necesitó "un empujón de Francia".
"Desde septiembre de 2002, Francia ha rechazado reconocer que había una rebelión que agredía a un Estado soberano. Ahora queda claro que el Gobierno francés es el principal apoyo de esa rebelión", indicó Alain, que pidió "respeto para las instituciones africanas y las personas que las encarnan".
Reconoció que "el país está en guerra" y "dividido en dos", que "las elecciones acabaron mal" pero que las instituciones reconocieron a Gbagbo como vencedor, por lo que pidió "a las instituciones internacionales que calmen la situación".
"Hay que abrir la vía del diálogo porque en esta crisis la población marfileña está pagando el precio", dijo.
GBAGBO SE NIEGA A RECONOCER A OUATTARA COMO PRESIDENTE
Las declaraciones del presidente saliente se producen cuando la mayor parte de sus tropas han mostrado su predisposición a rendirse tras el ataque de las fuerzas de la ONU y de la operación francesa Licorne. Así lo precisó un comunicado de la Misión de las Naciones Unidas en Costa de Marfil (ONUCI), que señaló que tres altos cargos del entorno de Gbagbo telefonearon a la misión para indicar que "las Fuerzas de Defensa y Seguridad (FDS, leales a Gbagbo) han recibido la orden de rendirse ante los Cascos Azules y buscar protección".
Por su parte, el jefe del Gobierno francés, François Fillon, aseguró que, junto con el presidente galo, Nicolas Sarkozy, y el titular de Exteriores, se entrevistó hoy con Ouattara, a quien expresaron su voluntad "contribuir a la construcción de un Gobierno de unidad para asegurar la reconciliación de todos los marfileños". El ministro francés de Defensa, Gérard Longuet, aseguró que la situación crítica que vive la ex colonia francesas se resolverá "en las próximas horas". En cuanto a la ofensiva contra las fuerzas de Gbagbo llevada a cabo por la ONUCI y la operación Licrone, Longuet explicó que se llevó a cabo "bajo el mandato de la ONUCI".
Según el titular de Defensa, con esta ofensiva se trataba de "acabar con la situación inaceptable de uso de armamento pesado contra la población civil, en particular disparos de morteros en barrios civiles sin objetivos militares".
Este ataque sirvió al menos para diezmar el armamento de las fuerzas leales al presidente saliente, según confesó su ministro de Exteriores, Alcide Djédjé, en declaraciones a la cadena de televisión France 24.
En este sentido, la ONUCI anunció hoy en un comunicado que sus ataques aéreos se realizaron "conforme a su mandato", al tratarse de "acciones que previnieran el uso de armas pesadas contra la población civil" en Abiyán.
En un comunicado leído en la Televisión de Costa de Marfil (TCI) por el portavoz de Guillaume Soro, primer ministro del Gobierno de Ouattara, éste aseguró que, si las FDS se integran en las FRCI, no habrá caza de brujas. Además, según Soro, las fuerzas fieles a Ouattara se están organizando para garantizar la seguridad en la ciudad, que sufre saqueos diarios.
Los enfrentamientos entre las fuerzas leales a Gbagbo y las favorables a Ouattara comenzaron a mediados de diciembre y se han cobrado ya centenares de vidas en el país africano, además de causar un éxodo masivo de marfileños a los países vecinos.
Gbagbo se niega a reconocer la Ouattara como presidente de Costa de Marfil, a pesar de que la comunidad internacional reconoció a éste último como vencedor de la segunda ronda de los comicios del pasado 28 de noviembre.