Internacional
27-10-2006
Italia vuelve a vivir un escándalo por espionaje: el Ministerio de Economía ha detectado el acceso no autorizado a los datos fiscales de artistas, futbolistas y políticos, entre ellos los del primer ministro Prodi y los de su antecesor Berlusconi. Las revelaciones se producen a los pocos meses de que una veintena de personas fueran detenidas -entre ellas varios empleados de la compañía telefónica Telecom- bajo la acusación de formar parte de una red de escuchas ilegales a miembros prominentes de la sociedad italiana.
Este nuevo escándalo estalló ayer al saberse, de fuentes oficiales, que la declaración de la renta de Romano Prodi y la de su mujer, Flavia Franzoni, había sido espiada en más de un centenar de ocasiones a través de los ordenadores de la Agencia Tributaria. A medida que se han ido conociendo más datos, ha aumentado la lista de personas supuestamente espiadas y se ha sabido que también fueron controlados los patrimonios del ex presidente del Gobierno Silvio Berlusconi y el de su hija Marina, presidenta del "holding" familiar Fininvest.
Entre los nombres de un larga lista compilada por los medios de comunicación figuran además los del ex presidente de la República Carlo Azeglio Ciampi, el actual jefe de Estado, Giorgio Napolitano, así como el secretario de Democráticos de Izquierdas, Piero Fassino, y el ministro de Exteriores y vicepresidente del Gobierno, Massimo D'Alema.
También aparecen en la lista de supuestos espiados los jugadores del Roma Francesco Totti; del Juventus Alessandro del Piero, la presentadora de televisión Giorgia Palmas, la actriz Sabrina Ferilli y el conocido empresario Stefano Ricucci.
La Fiscalía de Milán ha comunicado que están siendo investigadas 127 personas, de las que 117 son empleados de la Agencia Tributaria y el resto agentes de la Policía Financiera. Las investigaciones se centran en los puestos de ordenador utilizados y las contraseñas introducidas para acceder a la información financiera.
La tarea de la fiscalía milanesa será la de descubrir quién está detrás de esta actuación -si se trata de una persona o más bien de varias que reclutaban a los empleados del Ministerio de Hacienda-, y sobre todo con qué fines lo hacía.
Hoy, el debate público se fijó en como antes de las elecciones generales de abril algunos periódicos ya revelaron que Prodi había hecho uso de una ley del Gobierno Berlusconi que abolía los impuestos de sucesión para realizar una donación de 870.000 euros a sus hijos.
Un dato estrictamente personal y que sólo se podía haber sabido tras acceder a la declaración de la renta del actual presidente del Gobierno.
Los miembros del gobierno han expresado su preocupación por este nuevo caso de intrusión en la intimidad de las personas y el presiente de la Cámara de los diputados, Fausto Bertinotti, ha hablado incluso de una "limpieza de fondo".
Para el secretario de Democráticos de Izquierdas, Piero Fassino, tras el episodio de las escuchas ilegales y ahora un nuevo caso se hace necesaria una reforma de los servicios secretos italianos, "empezando por sus directores".
Sin embargo, el líder de la oposición y presidente de Forza Italia, Berlusconi, cree que "es todo una exageración" y "no se trata de espionaje" sino únicamente de la entrada de empleados curiosos en los servicios informáticos de la Agencia Tributaria. "Todos los que tienen acceso a este tipo de datos de vez en cuando miran por curiosidad. Esto es una irregularidad y debe ser sancionada pero es algo habitual", señaló.
Sin embargo, ante la importancia de alguno de los documentos consultados los investigadores excluyen la posibilidad de que se trate sólo de curiosos. En cualquier caso, la fiscalía de Roma ha abierto otra investigación para estudiar qué grado de seguridad de acceso tienen unos sistemas informáticos que contienen información muy sensible de los ciudadanos.
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