El imputado por la desaparición hace quince años de la compostelana María José Arcos, R.V., declaró ayer ante el juez que tenía en su posesión cal viva para utilizar en las viñas, y no para deshacerse de los restos que desde hoy buscan con georradar en una finca de Luou (Teo) propiedad de éste.
En su comparecencia de ayer ante la juez de instrucción número uno de Ribeira, R.V. justificó la posesión de los efectos intervenidos en los registros practicados y negó toda implicación con la desaparición de Arcos, informaron a EFE fuentes judiciales.
Así, alegó que la cal viva era para emplearla en las viñas, los aerosoles paralizantes, para llevarlos los días en que salía a cazar y con ellos no dejar huellas, y los grilletes, al verlos, le hicieron gracia y se compró dos cajas.
R.V. negó, asimismo, que hubiera recibido el millón de pesetas en que se cuantifican las transacciones que María José Arcos realizó antes de su desaparición y que figuran en el atestado de la Guardia Civil.