Ramiro Villaverde, único imputado por la desaparición de María José Arcos en 1996, ha abandonado esta tarde la cárcel coruñesa de Teixeiro después de que la Audiencia Provincial de A Coruña decidiese dejarle en libertad provisional con la obligación de comparecer cada 15 días ante el juez.
Tras permanecer varias semanas en la prisión de Teixeiro, Villaverde salió de Teixeiro sobre las 19.45 horas de hoy. Lo hizo acompañado de su abogado, Iván Núñez, con el que abandonó el recinto penitenciario en un vehículo particular.
La Audiencia Provincial de A Coruña ha estimado el recurso de apelación interpuesto por la defensa y la Fiscalía contra la resolución del 8 de abril de 2011 del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Ribeira, que decretaba prisión provisional para el imputado, que se encuentra actualmente detenido.
El auto acuerda la libertad provisional de R.V. con la obligación de comparecer en el Juzgado instructor los días 1 y 15 de cada mes o el primer día hábil siguiente. El hombre fue detenido el pasado 6 de abril por la Guardia Civil, pero se negó a prestar declaración ante el juez en primera instancia y el fiscal solicitó su libertad sin fianza. El 8 de abril fue transferido al centro penitenciario de Teixeiro, en A Coruña.
El letrado del imputado sostenía en su apelación que la situación procesal no ha variado en los últimos quince años y en los registros practicados no se halló ninguna prueba que pueda incriminar a R.V. al no poder aceptarse como prueba una factura de compra de cal viva, grilletes y otros efectos intervenidos a su cliente.
R.V. relató en una segunda comparecencia judicial el pasado martes que la cal viva era para emplearla en las viñas, los aerosoles paralizantes, para llevarlos los días en que salía a cazar y con ellos no dejar huellas, y los grilletes, al verlos, le hicieron gracia y se compró dos cajas.
El imputado negó, asimismo, que hubiera recibido el millón de pesetas en que se cuantifican las transacciones que Arcos realizó antes de su desaparición y que figuran en el atestado de la Guardia Civil.
La puesta en libertad de R.V. ha sido anunciada mientras continúan las labores de rastreo con georradar en fincas de su propiedad en busca de indicios del cuerpo de la mujer. Los rastreos comenzaron el pasado martes en la primera de las tres fincas del imputado por orden judicial y a petición de la familia de Arcos.
En las labores han estado presentes los abogados de la defensa y de la acusación, así como investigadores de la Guardia Civil y un forense del Instituto de Medicina Legal de Galicia.
Arcos tenía 35 años cuando desapareció el 15 de agosto de 1996 sin dejar rastro alguno de su paradero. Su coche fue encontrado días más tarde frente al faro de Corrubedo, en el municipio coruñés de Ribeira, y en su interior estaba su cartera, con documentación y otras pertenencias personales, aunque no se detectó huella alguna.
La familia de la desaparecida demandó hace unas semanas la búsqueda de rastro de la mujer en las fincas del imputado, puesto que descarta la posibilidad de que usase supuestamente un barco para deshacerse del cuerpo, ya que el que usa R.V. no se fondeó hasta el día 18, mientras que la desaparición fue el 15.