Las últimas excavaciones realizadas en el "oppidum" -zona elevada- del yacimiento ibero de Puente Tablas (Jaén), uno de los principales de esa época existentes en la comunidad andaluza, han sacado a la luz el palacio de la ciudad, convirtiéndose en el primer palacio ibero excavado en Andalucía.
Según ha explicado en declaraciones a Efe, el director del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica, Arturo Ruiz, se trataba de un edificio de unos 400 metros cuadrados, con una planta en forma de ele, dividido en cuatro partes, y con una zona con un patio central que distribuye varias habitaciones alrededor.
Una de las partes de edificio era la pública, donde el aristócrata recibía a sus clientes, y otra era la privada, "la de la mujer y de la familia", que tuvo además una segunda planta. Además había una zona de culto, con un pequeño santuario y una zona de producción de aceite o vino.
Según la fuente, no se han encontrado mucho materiales pero sí elementos arquitectónicos muy importantes, que permiten saber que el agua del patio se sacaba del edificio a través de un canal.
Uno de los elementos que más ha sorprendido es un patio con columnas y que tenían la base de piedra y el resto de madera, y se han encontrado revoco de paredes pintadas en estuco rojo.
Desde que fuera descubierto a principios de los años setenta, el yacimiento de Puente Tablas, integrado en la Red de Espacios Culturales de Andalucía (RECA) junto a los enclaves jienenses de La Villa Romana de Bruñel y Cástulo, ha sido objeto de diversas campañas de excavación, las cuales han puesto al descubierto más de 6.500 metros cuadrados de restos arqueológicos.
Estos restos se remontan a la Edad del Bronce, aunque no fue hasta el siglo VII antes de Cristo cuando se construye una potente fortificación y se dispuso la urbanización del poblado, que se mantuvo en los siglos siguientes pasando las casas de planta circular a ser cuadradas y pavimentadas.
Se trata de un asentamiento de tipo medio, del siglo IV antes de Cristo en el que pudieron vivir unos 743 habitantes y que se encuentra en el término municipal de Jaén, al noreste de la ciudad, a unos 7 kilómetros de distancia, y en él se conservan restos desde la Edad del Bronce hasta la época islámica.