El recién estrenado alcalde de Santiago, el popular Gerardo Conde Roa, asegura que una de sus mayores preocupaciones al frente del consistorio es el tráfico y los multitudinarios atascos en los accesos a la ciudad, con la entrada, destaca, de unos 60.000 coches a diario. Vehículos, la mayoría, de vecinos de concellos limítrofes como Ordes, Oroso, Ames o Teo, que trabajan en Compostela.
Para suavizar el caos de tráfico que se produce en Santiago cada día, el regidor apuesta por la construcción de un metro ligero y el impulso de más aparcamientos en origen, en los concellos donde vivien los ciudadanos que trabajan en Santiago.
Conde Roa avanza que una empresa ya está desarrollando el proyecto de metro ligero. Partirá desde los ayuntamientos limítrofes a la capital de Galicia, llegará a Santiago y se conectará también con la Cidade da Cultura y Lavacolla. A mayores, el alcalde apuesta por reformular el transporte comarcal para mejorar el servicio, sobre todo en lo que respecta a una mayor amplitud de horarios. Y quiere abaratar además las tarifas de los párkings.
Y mientras no cesan las críticas a las escuetas medidas de seguridad que, al parecer, tiene la Catedral compostelana, tras la sustracción del Códice Calixtino, Conde Roa considera que lo prioritario es recuperar el manuscrito y dejar a las fuerzas del orden hacer su trabajo. Luego, recalca, ya habrá tiempo de analizar si la seguridad era o no la correcta y de cómo reforzarla.