El popular Diego Calvo ha tomado posesión como séptimo presidente de la Diputación de A Coruña tras contar con el respaldo de los 17 diputados populares y los votos en blanco de socialistas y nacionalistas.
En un emotivo discurso, Calvo aseguró que "la austeridad será la seña de identidad" de la nueva Corporación. Presentará un plan realista para reducir gastos superfluos y fijará un techo de gasto y de coste del personal eventual. El nuevo presidente, en línea con la apuesta por la austeridad de su partido, se comprometió a reducir los gastos de representación y publicidad, y racionalizará el gasto corriente para hacer de la Diputación un organismo "más eficaz y más eficiente".
Calvo quiere desterrar la idea de las diputaciones como entes que "sólo ofrecen subvenciones" y tuvo un especial recuerdo para los concellos pequeños, para aquéllos que no pueden prestar servicios. "Ahí estará la Diputación", remarcó. Su objetivo será que todos los ciudadanos de la provincia, vivan en una gran ciudad o en un pequeño municipio "tengan las mismas oportunidades".
Frente "a los que tienen en el punto de mira a las diputaciones", Calvo defiende su "modernización y actualización". En su discurso, admitió que quizás en 2015 todo haya cambiado, pero abogó por no "tenerle miedo" al cambio porque es momento "para la innovación, la imaginación y el trabajo".
El nuevo presidente de la Diputación destacó que a todas las administraciones se les plantean importantes retos en época de crisis, pero para Calvo las recetas son conocidas: austeridad, consenso, diálogo y reformas.
Calvo recordó su origen: San Sadurniño, un pequeño pueblo "que mira a las ciudades". Como presidente de la Diputación su reto será que "desde las grandes ciudades se mire a los pueblos".