El alcalde de A Coruña, Carlos Negreira, ha reclamado a los trabajadores y la dirección de la empresa Albada, concesionaria de una planta de separación de residuos en A Coruña que dialoguen para llegar a un acuerdo.
En un comunicado, Negreria ha lamentados los "actos de sabotaje" y ha asegurado que "la violencia no ayuda a buscar una solución y nunca genera consenso", por lo que ha invitado al diálogo a las partes.
Según el alcalde, las diferencias sobre las condiciones laborales están prácticamente cerradas y la readmisión de un trabajador es el principal punto de enfrentamiento entre las partes.
El regidor ha asegurado que los derechos de estos 130 trabajadores no pueden estar por encima de los de 250.000 coruñeses. "Vamos a tomar las medidas necesarias para que la ciudad no sufra la huelga y no permitiremos que 250.000 coruñeses paguen los platos rotos de la falta de acuerdo entre trabajadores y empresa", ha indicado en la nota.
Lo que "preocupa y ocupa" en estos momentos al Ayuntamiento es "garantizar a los ciudadanos un servicio de recogida de basura que se desarrolle con normalidad y que no se vean implicados en este conflicto laboral", ha puntualizado.
Los trabajadores de Albada, concesionaria de la planta de tratamiento de residuos de Nostián, comenzaron en la madrugada del lunes una huelga indefinida que está afectando al servicio de recogida de basuras.
Los trabajadores respaldan en su mayoría la protesta sobre asuntos salariales y denuncian los servicios mínimos impuestos, que han recurrido.
El conflicto de Albada comenzó meses atrás y sólo un preacuerdo alcanzado a última hora pudo evitar una huelga indefinida en abril pasado.
Pero las denuncias sobre un supuesto incumplimiento de este acuerdo ha motivado esta nueva convocatoria de huelga, que se suma a la acampada indefinida iniciada el pasado día 31 de junio por un trabajador de la empresa que ha sido despedido, y que ha generado muestras de solidaridad de numerosos compañeros que exigen ahora su readmisión.
De hecho, según los sindicatos, el trabajador despedido, miembro del comité de empresa, está siendo utilizado como "rehén" por parte de la empresa para conseguir firmar un convenio colectivo con condiciones "a la baja".