La Cámara de Representantes de Estados Unidos ha dado luz verde este lunes a la propuesta consensuada entre republicanos y demócratas para elevar el techo de endeudamiento del Gobierno en unos 2,1 billones de dólares, con lo que el documento salva el que 'a priori' era su mayor obstáculo en el Congreso. El acuerdo ha sido aprobado en la Cámara de Representantes por un total de 269 votos y ha sido rechazado por 161 congresistas, según ha informado el diario norteamericano 'The Washington Post'.
El texto, que también contempla una reducción del déficit de otros 2,1 billones de dólares (1,5 billones de euros) en el periodo comprendido entre 2012 y 2021, pasa ahora al Senado, donde los demócratas son mayoría y confían en sacar adelante el plan sin complicaciones.
La votación en el Senado, sin embargo, no se celebrará previsiblemente hasta mañana, según han revelado portavoces de las autoridades de la cámara. Los senadores seguían este lunes, al igual que hiciesen durante todo el día los miembros de la Cámara de Representantes, tratando de negociar los respaldos para el texto.
El pacto, que no resuelve el déficit, amenaza fracturar a los partidos políticos y todavía no ha devuelto la confianza a las agencias calificadoras de crédito.
El anuncio de Obama alentó a los inversionistas en los mercados de Asia y Europa pero las agencias evaluadoras de crédito Standard & Poors y Moody's todavía no han indicado si sacarán a Estados Unidos de su lista de deudores con crédito bajo vigilancia. Según el Departamento del Tesoro, Estados Unidos ha llegado al límite del endeudamiento autorizado por el Congreso: 14,29 billones de dólares. Sin permiso para endeudarse más, el Gobierno se vería obligado a suspender pagos a partir de mañana, 2 de agosto.
Tras semanas de disputas, el jefe de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, de Nevada, y el jefe de la minoría republicana Mitch McConnell, de Kentucky, forjaron un pacto que según aseguran reducirá en unos 2,4 billones de dólares el déficit fiscal a lo largo de la próxima década. Pero el pacto no satisface ni a los legisladores republicanos alineados en el movimiento derechista Tea Party ni a los legisladores demócratas que forman parte de los bloques de minorías o están más vinculados a los sindicatos.
El representante demócrata Emanuel Cleaver, de Missouri que dirige el bloque de legisladores negros, calificó el pacto como "un sandwich satánico", porque no incluye la eliminación de exenciones impositivas para los más ricos y sí amenaza los programas sociales.
El pacto ofrece al presidente Obama lo que era su mayor prioridad: la continuidad de pagos y un aumento de la deuda que permitirá que el gobierno de EEUU siga funcionando hasta principios de 2013, después de las elecciones presidenciales. Asimismo el acuerdo permite que los republicanos centristas digan a sus votantes que impidieron los aumentos de impuestos y lograron una reducción de gastos, y permite que los demócratas centristas digan a los suyos que no habrá cortes drásticos en el Seguro Social y los programas de subsidios para gastos médicos.
Tal como está redactado, la mitad de los ahorros fiscales provendrán de cortes en el gasto militar, algo que vendrá ayudado por el fin de las campañas militares estadounidenses en Afganistán e Irak.
Lo que los republicanos, y en especial el Tea Party, no lograron fue la aprobación de una enmienda constitucional que limite los gastos del Gobierno y fuerce a un presupuesto equilibrado.
La decepción mayor de los demócratas está en la ausencia de aumentos de impuestos, y en lo que perciben como claudicación del presidente Obama ante una minoría de miembros de la Cámara de Representantes impertérritos ante las consecuencias de una cesación de pagos.