La inestabilidad se volvió a adueñar hoy del mercado de deuda, que cerró con una leve bajada de la prima de riesgo de España, que se situó en 385 puntos básicos después de alcanzar por la mañana los 407,4 puntos básicos, su máximo intradía desde la creación del euro.
La prima de riesgo se relajó frente a los 386,7 puntos básicos marcados ayer, el récord al cierre de una sesión, gracias a que la rentabilidad de los bonos españoles a 10 años se moderó ligeramente, hasta el 6,255 por ciento, frente al 6,282 por ciento del martes.
Con este escenario, el Tesoro español espera captar mañana entre 2.500 y 3.500 millones de euros con una subasta de bonos a tres años y la colocación de una emisión reabierta de obligaciones a diez años a la que sólo le quedan cuatro años para su vencimiento.
La subasta, la primera de agosto, será una prueba de fuego para la credibilidad de la economía española después de la última crisis de deuda, con la prima de riesgo en máximos desde la creación del euro. Y esto se reflejará sin duda en los intereses que tendrá que pagar el Tesoro a los inversores que mañana compren bonos, que ya fueron muy elevados en la última subasta de esta denominación.
En concreto, en la citada puja, celebrada el 7 de julio, el Tesoro colocó 1.500 millones de euros en bonos a tres años con un interés marginal del 4,32 %, que fue superior al 4,05 % de la anterior subasta y el más alto para este tipo de bonos desde el año 2008. También se adjudicaron 1.496 millones de euros en bonos a cinco años al 4,891 %, el rendimiento más elevado desde el año 2002.