Durante el pasado mes de julio, fueron localizados cuatro nuevos yacimientos arqueológicos subacuáticos, dos de ellos pertenecientes a la flota de 1596 al mando del avanzado de Castilla Martín de Padilla y otros dos documentados como vapores ingleses de finales del siglo XIX y principios del XX.
Así se desprende del balance de los trabajos de prospección arqueológica subacuática --y de cartografía de los pecios localizados en campañas anteriores-- en el entorno del cabo de Fisterra y de la ría de Corcubión, presentado esta mañana en Fisterra por la Consellería de Cultura e Turismo.
La Xunta realizó estos trabajos al amparo de un convenio de colaboración con el Ministerio de Cultura. Además de estos cuatro hallazgos, se comprobaron más de 50 puntos. Las labores fueron llevadas a cabo por un equipo de siete personas a lo largo de 22 días. Se realizaron más de 200 inmersiones.
En cuanto a los cuatro nuevos yacimientos localizados, los expertos se limitaron a situarlos geograficamente y a realizar una supervisión previa. Además, intervinieron sobre otros cuatro pecios ya localizados con anterioridad.
Por el momento, se han identificado seis naufragios de la flota de 1596, formada por alrededor de un centenar de naves. En uno de ellos se localizó un timón de cuatro metros virtualmente intacto. Según explican desde Cultura, se trata de un "achado practicamente único no mundo", ya que este tipo de elementos acostumbran a ser los primeros en desaparecer en caso de naufragio. También fueron descubiertos elementos de madera enterrados en la arena, probablemente procedentes de otra nave de esta misma flota, lo que elevaría los naufragios a siete.
En estos pecios, fueron documentadas numerosas piezas de artillería de bronce, hierro fundido y hierro forjado; armamento ligero, desde espadas a munición; equipos quirúrgicos, vestimenta, una vajilla y gran cantidad de monedas de plata entre otros objetos. Parte de este material fue llevado a tierra para evitar su desaparición y ser restautado.
Por otro lado, los vapores ingleses de finales del siglo XIX y principios del XX fueron localizados gracias a advertencias de pescadores del puerto de Fisterra, que llevaron a los expertos a ampliar el rango de profundidad en que se estaba trabajando hasta los 54 metros. Hasta el momento, nadie había trabajado en estos buques, por lo que se encuentran "intactos para a investigación".