Internacional
16-11-2006
La guerrilla maoísta de Nepal se negó a poner su firma en el acuerdo de paz alcanzado con el Gobierno tras presentar objeciones que alteran el calendario pactado, que ahora se traslada al 21 de noviembre, y abren incertidumbres sobre su compromiso de desarme.
El acuerdo había sido alcanzado el pasado día 7, tras dos jornadas de intensas negociaciones entre los líderes guerrilleros, incluido su jefe, Prachanda, y los de los siete partidos que forman la alianza en el Gobierno.
Sin embargo, diferencias en "asuntos clave" llevaron hoy a posponer la firma, primero "sine die" y, tras consultas de urgencia entre el primer ministro, Girija Prasad Koirala, y Prachanda, hasta el próximo día 21.
En un comunicado conjunto firmado por los coordinadores de los equipos negociadores, las partes explicaron que el acuerdo del día 7 requiere "trabajo adicional" pero insistieron en que "el proceso de paz avanza hacia su conclusión exitosa".
Mantuvieron, además, que el resto del calendario previsto se mantiene, de modo que el día 21 se debe producir tanto la firma del acuerdo como el acantonamiento de los guerrilleros y el depósito de sus armas. Además, también ese día está prevista la conclusión de una Constitución interina que riga el proceso de transición en Nepal. "Cometimos errores en el acuerdo de la semana pasada" pues "no se tuvieron en cuenta todos los aspectos", explicó el negociador maoísta Dev Gurung.
Según Gurung, los maoístas preferían que el acuerdo de paz se firmara con una nueva Constitución en vigor para así "darle legalidad" al proceso. Los maoístas quieren "un acuerdo de paz global, en lugar de hacer las cosas a trozos", añadió el negociador.
Siguiendo con el calendario, el día 26 los maoístas han de ser acomodados en un Parlamento también interino y ampliado, y el primero de diciembre se formará un nuevo Gobierno a tres bandas entre ellos y dos de las siete fuerzas de la actual alianza gubernamental, el Partido del Congreso de Koirala y los comunistas marxistas-leninistas.
La guerrilla no se ha visto disuadida a la hora de retrasar la firma del acuerdo por la presencia vigilante en Katmandú de delegaciones diplomáticas de la Unión Europea y de EEUU.
El subsecretario estadounidense para Asia, Richard Boucher, advirtió hoy a la guerrilla de que EEUU la mantendrá en su lista de organizaciones terroristas hasta que haya abandonado las armas y dejado de operar al menos por seis meses.
Los rebeldes pretenden que, para el día 21, se prepare un nuevo texto del acuerdo, tras mostrarse disconformes con el hecho de que se haya encargado de su redacción un comité del Parlamento. Según Gurung, el texto elaborado por el comité "no se correspondía con lo pactado" el día 7, por lo que hace falta que "se prepare un nuevo borrador y las dos partes trabajen en él".
El acuerdo de paz es fruto de un proceso de negociación que comenzó en mayo pasado, tras la revuelta popular que el mes anterior había forzado al rey Gyanendra a abandonar el absolutismo y restituir los poderes al Parlamento.
La supresión de 19 días de manifestaciones por parte del Ejército bajo mando del monarca causó 19 muertes y dejó miles de heridos.
Aunque todo el proceso ha sufrido muchos altibajos, esta vez parecía más creíble ya que los maoístas habían aceptado una especie de desarme vigilado por la ONU.
El desarme consiste, en realidad, en un almacenamiento de sus armas en depósitos de los que la propia guerrilla guardará las llaves, con un sistema que alertará a monitores de la ONU si los cerrojos son vulnerados.
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