El presidente de Barreras, Francisco González Viñas, se muestra convencido de que una vez que el Gobierno central y la Comisión Europea pacten el nuevo sistema de fiscalidad alternativo al 'tax lease', el astillero podrá "empezar inmediatamente a construír novos navíos" y superar el concurso de acreedores en el que entró el pasado 14 de julio. Según sus cálculos, transcurridos unos dos meses "dende a publicación e homologación" de los nuevos incentivos, "isto podería empezar a rodar en positivo". En una entrevista con RNE recogida por AGN, el empresario sostuvo que la complicada situación en la que se encuentra la compañía, que adeuda unos 62 millones a auxiliares del naval y entidades financieras, "ten retorno". González Viñas explicó que "unha vez se resolva o tema do tax lease" y se constituya un fondo de garantías patrimoniales como el de la extinta sociedad de Pequeños y Medianos Astilleros (Pymar) "poderemos retomar a senda" y superar la fase concursal. Y es que la empresa mantiene "conversas con armadores de todo o mundo moi ben enfocadas", a través de las cuales Barreras "aspira a coller tres ou catro" nuevos contratos. "Barreras está preparada para facer os barcos máis complexos técnica e tecnolóxicamente que se poden facer no mundo", remarcó el ejecutivo, al tiempo que incidió en que la firma cuenta "co recoñecemento do mercado". En referencia al sistema de bonificaciones fiscales que Bruselas suspendió en julio, explicó que la propuesta que el Gobierno central negocia con Bruselas "mantén o concepto de tax lease e de amortización libre", si bien trata de "penalizar" la rentabilidad del antiguo sistema con la supresión de la amortización fiscal anticipada a partir de la firma del contrato. Ante la previsible reducción de la "rendibilidade", el empresario calculó como "asumible" para la industria una rebaja de cuatro puntos. A la espera de los resultados de las conversaciones en marcha entre Bruselas y Madrid, cuyo resultado podría trascender esata semana, el empresario aprecia ya "un descenso da presión" que la UE, a través de Holanda, ejerció en los últimos meses sobre el naval español, convencido de que "se deron conta de que se prexudicou enormemente" al sector, que no pudo conseguir ningún nuevo contrato. En cuanto al concurso, el ejecutivo explicó que "non queda outra" que alcanzar un acuerdo con los acreedores para "facer unha quita", e intentar "pagar a débeda restante" en un plazo de cinco años. Como garantía de esta parte del pasivo estaría la recalificación de los terrenos ociosos del astillero. El plan para reflotar la firma con una ampliación de capital que daría entrada a nuevos inversores y a los acreedores y con la asunción de nuevos pedidos.