El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha dicho que "es posible"
que el de Lugo "sea el último gran auditorio que se hará en Galicia en mucho
tiempo", pero recordó que el Gobierno gallego tomó la decisión de "priorizar
esta apuesta por la cultura" y por "la autoestima" de la ciudad, a pesar de la
crisis y los recortes presupuestarios.
Núñez Feijóo hizo estas declaraciones después de visitar el inicio de las
obras del nuevo auditorio, acompañado por el conselleiro de Medio Ambiente,
Territorio e Infraestructuras, Agustín Hernández; el presidente de la
Diputación, José Ramón Gómez Besteiro, y el alcalde de Lugo, José López Orozco,
entre otras autoridades.
El jefe del Gobierno gallego recordó que él mismo firmó en 2004 el convenio
para ejecutar las obras de este auditorio, cuando se ocupaba de las competencias
de Política Territorial, y apuntó que "hubiese sido más sencillo" haber
materializado el proyecto en ese año o en los inmediatamente posteriores que
"hacerlo en plena crisis económica".
En todo caso, Núñez Feijóo dijo que el Gobierno gallego optó por "priorizar
esta apuesta por la cultura y, por qué no decirlo, por la autoestima de la
ciudad, que será la última de Galicia en disponer de un auditorio de esta
categoría", dado que será "la mayor inversión cultural que se hizo nunca en esta
provincia".
El propio alcalde de la ciudad, José López Orozco, agradeció al presidente
que los recortes presupuestarios de la Xunta no hubiesen llegado al auditorio y
le pidió que no sean aplicados tampoco a otras infraestructuras pendientes en la
ciudad, porque "Lugo lleva recortado mucho tiempo y necesita ese empujón de la
Administración".
"Decía el alcalde que Lugo está recortado, y yo estoy de acuerdo, porque le
puedo asegurar que si hay un presidente de la Xunta recortado, ese soy yo, desde
que llegué, desde el primer día. Por eso confío en que prioricemos los grandes
servicios públicos", le contestó Núñez Feijóo durante su intervención.
Por su parte, Agustín Hernández reconoció la responsabilidad de las distintas
administraciones "en la demora" de estas obras, que definió como "una vieja
aspiración de la ciudadanía de Lugo", y reconoció que "las cosas pudieron
hacerse mejor, con más diligencia".
Después de una década de espera, Hernández dijo que ahora "no es el momento
de reproches", sino de "tratar de enmendar los errores", para apartar
definitivamente la "negra sombra" que perseguía al auditorio de Lugo y
convertirlo en el emblema del "nuevo resurgimiento de la vida cultural" de la
ciudad y de la provincia.
El comienzo de las obras se demoró durante varios años porque el nuevo
auditorio de Lugo iba a ocupar, inicialmente, el emblemático cuartel de San
Fernando, en pleno centro del casco histórico de la ciudad, pero esa
localización fue descartada por un informe negativo de la UNESCO, emitido para
proteger el entorno de la Muralla romana.
El nuevo edificio, que dispondrá de aparcamiento subterráneo, tendrá una
superficie de 15.575 metros cuadrados, repartidos entre una sala con capacidad
para 900 espectadores y otra más pequeña, para conferencias y conciertos, con
300 butacas. También tendrá locales adaptados para una escuela de música,
espacios comunes y una mediateca.