El alcalde de A Coruña, Carlos Negreira, se presentó hoy ante un auditorio repleto de políticos y empresarios como un alcalde que aspira a "peatonalizar" la política. Una metáfora que le viene al pelo tras su decisión de prescindir de coche oficial. Negreira desgranó su proyecto de ciudad "para todos" en un desayuno informativo en el que no se alteró ni cuando le preguntaron por las listas del 20-N.
Presentado por su "padre político", José Manuel Romay Beccaría, Negreira hizo repaso a sus cien primeros días de gobierno, que han estado marcados por la "ilusión". "No ha habido ni un minuto para la resignación", se confesó un alcalde dispuesto a que las ciudades gallegas recuperen su protagonismo. "No nos vamos a esconder. Tenemos que asumir el compromiso que tienen las ciudades para recuperar la ilusión".
Su proyecto ya tiene fecha. Aspira a dar a conocer su modelo de ciudad en septiembre de 2012. Quiere "cambiar las cosas" aunque a algunos no les guste, porque no sabe hacer las cosas "sin mojarse". Rechaza una ciudad "inmóvil" porque, explica, hoy en día más importante que el territorio es buscar vinculaciones estratégicas con el exterior. Tiene claro que el futuro pasa porque A Coruña diseñe "su perfil". Por eso defiende que los gobiernos municipales no pueden limitarse a ejecutar el Presupuesto, sino deben "generar oportunidades". Para ello pide la ayuda de todos.
Negreira repasó lo logrado en los primeros cien días: desbloqueo del Parrote, cesión de la Fábrica de Tabacos para que A Coruña siga siendo "capital judicial" de Galicia, empuje a la Tercera Ronda, firma del crédito al Puerto Exterior -que agradeció al ministro Blanco-, auditoría en Nostián, informes favorables del Plan de Ordenación, entre otras iniciativas. También habló de los vecinos del área metropolitana, a los que propuso empezar por solucionar problemas concretos de los ciudadanos y dejar "los líos permanentes de los políticos". Cree Negreira que hay "la suficiente madurez política" en el área para alcanzar acuerdos.
Aunque prefiere ser "padre del futuro que hijo del pasado", Negreira echó la vista atrás para hablar de la herencia dejada por el bipartito anterior. Reconoció que para esa Coruña del futuro que quiere diseñar le gustaría que los coruñeses no tuvieran que pagar 40.200 euros diarios en intereses y amortización del capital y que no hubiese 28 millones de euros en facturas en el cajón.
"Me gustaría que los coruñeses no tuvieran el doble de deuda que los ciudadanos de Vigo", dijo, pero garantizó que no va a ser "excusa" para blindar el gasto social y generar nuevas oportunidades en la ciudad. Levantará alfombras, pero las "imprescindibles".
Negreira también bajó a los problemas del día a día, como la sentencia de demolición que pesa sobre el Edificio Conde de Fenosa. Asegura que para un licenciado en Derecho como él es implanteable no ejecutar la sentencia, pero apunta que "hay muchas formas de entender una ejecución" y deja caer que llevará su tiempo. El Ayuntamiento trabaja en buscar la mejor solución, no sólo para los afectados, sino para todos los coruñeses, ya que reconoce que hay unas responsabilidades patrimoniales "que acabaremos pagando todos".