El Banco de España dio por concluida la recapitalización de las trece
entidades que no daban la talla en materia de capital, aunque ello le obligó a
quedarse con tres de ellas, Unnim, NovacaixaGalicia y CatalunyaCaixa, y a
intervenir una, la CAM, con un desembolso total de 7.550 millones.
El
gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, había dado de
plazo hasta hoy a las entidades para alcanzar el mínimo de capital exigido, bien
a través de salidas a bolsa, operaciones corporativas, ampliaciones de capital o
fusiones.
Al cumplirse hoy el plazo, el responsable de la entidad supervisora
compareció ante la prensa para dar cuenta del intenso proceso de
recapitalización que se ha desarrollado en los dos últimos años, y que ha
permitido no sólo sanear las entidades, sino reducir su número.
Este proceso
ha sido especialmente intenso en las cajas de ahorros, de las que sólo quedan
15, frente a las 45 de hace dos años.
Ahora, en cualquier caso, se da por
concluido el proceso abierto para que las entidades cumplieran con el mínimo del
10 por ciento de capital principal -8 por ciento si cotiza en bolsa-, dijo el
gobernador.
En un principio eran trece entidades, la mayor parte cajas de
ahorros, las que tenían que buscar la manera de captar los fondos privados
necesarios, y no todas ellas lo han logrado.
De hecho, según se anunció hoy,
el Estado -a través del Fondo de Reestructuración Bancaria Ordenada (FROB)- se
ha visto obligado a quedarse con el 100 por ciento del banco de Unimm, que
integra a Caixa Terrasa, Caixa Sabadell y Manlleu.
Igualmente, ha tenido que
entrar con el 90 por ciento de CatalunyaCaixa -Caixa Catalunya, Manresa y
Tarragona- y con el 93 por ciento del NCG Banco, entidad que asume las
competencias financieras de Novacaixagalicia.
Se trata, según dijo el
gobernador, de dar una nueva oportunidad a estas entidades, en algún caso con
nuevos gestores, para fortalecerse y asegurar su pervivencia.
Caso contrario
es el de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, una entidad considerada hasta hace
poco la cuarta caja de España y que hoy permanece intervenida y en proceso de
subasta. "La gran diferencia con el resto es que la CAM no es viable", dijo
Fernández Ordóñez, quien tuvo duras palabras para la entidad y para sus
anteriores gestores.
Los administradores del Banco de España despidieron esta
semana a la directora general, María Dolores Amorós, que según se desveló hace
unos días cobraba una retribución anual de 593.040 euros, además de una renta
vitalicia de 369.497 euros por ejercicio.
Sobre ella pesa la sospecha de
haber buscado "el beneficio propio, falsear las cuentas y realizar una gestión
deficiente" cuando fue directora general. "La CAM es lo peor de lo peor",
afirmó hoy en la rueda de prensa el gobernador, quien reconoció que, como
persona, la información que estaba saliendo sobre los anteriores gestores de la
CAM le parecía "escandalosa". El supervisor no ocultó además que al final, la
intervención y subasta de la CAM le pueda costar dinero al
contribuyente.
"Pero no podemos actuar con las tripas. Hay un protocolo que
tenemos que seguir de manera exquisita y escrupulosa", que pasa por intervenir
la caja, estabilizar sus cuentas, echar a los administradores e investigar si
hay indicios de delito, explicó.
En cuanto al resto de entidades, Ordóñez
confirmó que se había dado un plazo adicional de 25 días a dos de ellas, BMN y
Liberbank, para completar su plan de recapitalización, aunque indicó que su
situación era "solida".
Otra de las entidades analizadas que requería mejorar
sus ratios de capital era Caja EspañaDuero, que avanza en su fusión con
Unicaja.
A ellas se unen Bankia y Banca Cívica, que lograron los fondos
necesarios saliendo a bolsa este verano, así como dos bancos, Barclays y
Deutsche Bank, que simplemente recibieron fondos de sus matrices para alcanzar
el capital requerido.
Los dos restantes eran Bankinter, que amplió capital, y
Bankpyme, cuyo negocio ha sido adquirido por Caixabank por 16 millones de euros,
según se anunció hoy.
En total, la reestructuración del sector ha costado al
Estado, a través del FROB, un total de 7.551 millones de euros, a los que se
unen los 5.838 millones de euros que las entidades han captado de inversores
privados.
Esto eleva a 13.389 millones el coste total de la reestructuración
financiera, cifra que se sitúa por debajo de los 15.152 millones de euros que se
había calculado inicialmente.
El gobernador hizo un balance positivo del
proceso que concluye hoy, y que ha permitido sobre todo redimensionar el sector
"después de la borrachera que se produjo entre los años 1994 y 2006, y que hizo
que el sector creciera por encima de lo que el país se podía
permitir".