El presidente del PPdeG de Ourense pide una mayor implicación de las administraciones públicas para frenar la despoblación y el envejecimiento que sufre esta provincia. En Radio Líder, Xosé Manuel Baltar Blanco se ha mostrado escéptico con la comisión demográfica que se está impulsando en el Parlamento gallego. Considera que servirá para poco.
La solución a la pirámide poblacional que se da en la provincia ourensana, con un número mucho más alto de muertes que de nacimientos y de emigración de los jóvenes hacia otras ciudades, pasa por la creación de empleo y por mejores servicios. Así lo destacaba Baltar Blanco, que ha solicitado a los gobiernos "decisiones políticas" para fijar población.
El líder popular de Ourense aplaude medidas como el Plan Impulsa, puesto en marcha por la Xunta para su provincia y la de Lugo. Una iniciativa, reconoce Baltar Blanco, que está moviendo importantes cantidades de dinero. Sin embargo, advierte, no es suficiente si no se acompaña de más medidas.
Sobre su trabajo al frente del partido en la provincia, Baltar Blanco recordó que desde que llegó al cargo, en enero de 2010 para relevar a su padre, ha cumplido el 90% de las medidas prometidas. Asegura que, en estos 20 meses, lleva trabajando sin tregua para poner en marcha iniciativas que, a su juicio, son fundamentales para dinamizar el partido y la provincia. Entre ellas destaca la puesta en marcha de un portal web, la convención de cargos públicos del partido o la escuela de verano del partido. Baltar Blanco recuerda también el aumento de 3.000 militantes, hasta alcanzar los 27.000.
A su paso por Radio Líder, el presidente del PP ourensano ha dejado claro que una de sus máximas es recuperar la alcaldía de la ciudad de As Burgas, en manos del bipartito desde 2007. Entre sus recetas para lograrlo: una buena oposición y una mayor conexión con los ciudadanos.
Con el 20-N en ciernes, Baltar Blanco confía en que Mariano Rajoy se haga con el ejecutivo central. Un cambio que, en opinión del presidente del PPdeG de Ourense, va a beneficiar especialmente a Galicia, por su origen gallego y porque sabe la "tomadura del pelo" en que se convirtió la gestión del Gobierno socialista con la Comunidad. Por eso espera que, más que Gobierno amigo, el de Rajoy sea un Gobierno "colaborador".