Los talibanes niegan que el Gobierno afgano tenga legitimidad para entablar negociaciones o cerrar acuerdos ya que es una administración "marioneta" en un país ocupado, informó una agencia local.
En declaraciones a la agencia AIP, un portavoz insurgente, Zabiulá Muyahid, restó validez a los esfuerzos del Ejecutivo y el Consejo de Paz afganos por acercar posturas con los talibanes. Según Muyahid, las negociaciones con un Gobierno "que quiere establecer bases permanentes de EEUU" no son "lógicas" y la cúpula insurgente "no está dispuesta a aceptar ese sucio plan".
Estas palabras de su portavoz, remitidas por correo electrónico, son la primera respuesta oficial de los talibanes después de que el presidente afgano, Hamid Karzai, anunciara hace una semana que cerraba la puerta a futuras negociaciones con los insurgentes.
"Nuestros rivales quieren seguir hablando de este tema en los medios con cualquier pretexto", afirmó Muyahid, que acusó a las autoridades afganas de carecer de criterio propia y de ser solo "un altavoz al servicio de otros".
Para los insurgentes, la guerra solo acabará cuando las fuerzas extranjeras dejen Afganistán y "den a los afganos la oportunidad de instaurar su propio gobierno nacional e islámico".
Las negociaciones entre el Ejecutivo y los talibanes sufrieron un revés que podría ser definitivo tras el asesinato -no reivindicado pero atribuido por la policía a los talibanes- del mediador y jefe del Consejo de Paz, Burhanudín Rabbani, hace dos semanas en Kabul.
Tras el crimen, el presidente Karzai declaró que no habría más negociaciones con los talibanes y que su Gobierno no podía dialogar "con nadie más que con Pakistán".
La situación en el país y en la región atraviesa por un momento de gran complejidad por el cruce de acusaciones entre Washington, Kabul e Islamabad a cuenta del supuesto apoyo de los servicios secretos paquistaníes a la insurgencia afgana.
Otro elemento de discordia ha sido la visita hace dos días de Karzai a Nueva Delhi y la firma de un acuerdo de alianza estratégica entre Afganistán y la India, algo que no ha gustado a amplios sectores políticos y militares en Pakistán.