El acusado de asesinar a su expareja en el municipio de Horna (Guadalajara) en 2008, D.Z.L, ha afirmado que tuvo "un flash" cuando se produjo la agresión que acabó con la vida de la mujer y que no recuerda nada de lo ocurrido, lo que contradice la versión que dio cuando fue detenido.
El acusado, D.Z.L., de 30 años y vecino de Sigüenza, ha prestado declaración hoy en la Audiencia Provincial de Guadalajara, donde un jurado popular juzgará si el acusado es culpable de homicidio, como alega su defensa, o de asesinato, como sostienen la fiscalía, la acusación particular y la Junta de Comunidades.
A D.Z.L. se le acusa de asesinar a su expareja sentimental, una joven de 27 años a la que supuestamente golpeó trece veces con una piedra y causó diversos cortes y laceraciones en el cuello con un "cutter" en un descampado conocido como Ermita Virgen de Quintanares, situado en la pedanía seguntina de Horna.
Por estos hechos, la fiscalía pide veintidós años de cárcel, mientras que la acusación particular y la Junta piden veinticinco, y su defensa, que alega que fue un homicidio, una pena de siete años y medio de cárcel.
Durante su testimonio, D.Z.L. ha sostenido que en ningún momento él y la víctima mantuvieron una relación sentimental, sino que eran amigos que tenían sexo de manera esporádica.
También ha explicado que supo poco después de empezar la relación que la víctima tenía un novio, algo que no le importaba, y que ella deseaba abandonar la relación que mantenía con su pareja.
Sobre el crimen, ha alegado que fue la víctima la que propuso acudir al descampado y que, justo cuando ella le estaba enseñando unas fotos en su cámara, le vino "un flash", que hizo que no recordara nada de lo ocurrido hasta que se despertó "con sensación de haberse meado" en el suelo junto a la víctima.
"No vengo a justificarme, soy el primer interesado en saber lo que me pasó porque no tengo ninguna explicación", ha comentado D.Z.L.
Según su relato, tras despertarse acudió a casa de sus padres a por la escopeta de su progenitor y volvió al lugar de los hechos con la intención de suicidarse, pero no pudo hacerlo, con lo que cogió el coche y "sin destino" se marchó por la autovía.
También ha reconocido que arrojó la escopeta cerca de Zaragoza, y el móvil de la víctima mientras conducía, así como que en Francia pagó con su tarjeta de crédito siendo consciente de que así le encontraría la policía, puesto que "tenía miedo" de entregarse personalmente en una comisaría.
Ha señalado que desconoce lo que declaró cuando fue detenido, aunque firmara dicho testimonio, porque "nunca antes había estado en una comisaría arrestado", con lo que se dejó llevar.
"Me dolía la conciencia, pero por miedo no me suicidé ni me entregué, y seguiré huyendo de esto el resto de mi vida", ha manifestado el acusado, ante gestos de incredulidad de la familia de la víctima.
La tesis de la defensa sostiene que D.Z.L. sufrió algún tipo de trastorno o enajenación mental transitoria y que la agresión se produjo en estado de inconsciencia.
Por su parte, la acusación particular ha criticado que se confunda "enfermedad con maldad", ya que el acusado "la asesinó tres veces" -con el golpeo con la piedra y con los dos cortes en la garganta-, tesis que han suscrito el Ministerio Fiscal y la Junta de Comunidades personada en el caso.
La sesión continuará esta tarde con la declaración de varios testigos.