El Confidencial
radiolider Buscador de noticias buscar en google
José Manuel López García
Internacional

ANÁLISIS POSELECTORAL

Nahda consigue en Túnez lo que no lograron el FIS en 1991 ni Hamás en 2006

25-10-2011 13:31:43

 El movimiento islamista Nahda, rotundo triunfador de las elecciones tunecinas del pasado domingo, ha conseguido lo que antes no lograron otros movimientos del mismo signo en el mundo árabe -cada uno con sus particularidades-, apartados del poder pese a haber ganado sus respectivos comicios.

En esto, también Túnez ha demostrado ser una excepción. El 26 de diciembre de 1991, el Frente Islámico de Salvación de Argelia obtuvo una clara victoria en la primera vuelta de las elecciones legislativas, las primeras de su historia que se celebraban en libertad, pero el sabor de la victoria les duró muy poco.

Cuando solo faltaban cuatro días para la segunda vuelta, que debía celebrarse el 16 de enero, el proceso electoral quedó suspendido y los militares se hicieron con el poder, para ilegalizar al FIS casi de inmediato, ante el silencio cómplice de casi todos los gobiernos occidentales.

Catorce años después, el 25 de enero de 2006, el grupo islamista palestino Hamás ganó con gran ventaja unas elecciones legislativas que en su momento fueron alabadas por su limpieza y transparencia, comenzando por la misión de observadores europeos.

Sin embargo, fue la misma Unión Europea la que, conjuntamente con Estados Unidos, interrumpió su ayuda financiera directa al Gobierno palestino dos meses después de las elecciones al exigir infructuosamente a Hamás que reconociera a Israel.

Esa decisión americano-europea causó una catástrofe en las operaciones humanitarias y motivó la ruptura entre Fatah (pro occidental), que pasó a controlar Cisjordania, y Hamás, que tuvo que contentarse con la Franja de Gaza, una división política de los territorios palestinos que pervive hasta hoy.

En ningún otro país árabe los islamistas han ganado unas elecciones, aunque en algunos -como en Jordania o Marruecos- han aceptado las reglas del juego respectivas y han participado en las elecciones, aunque de algún modo u otro han tenido que "negociar" su participación.

Así, en Marruecos, el legal Partido por la Justicia y el Desarrollo, islamista moderado, nunca ha presentado candidatos en todas las circunscripciones electorales, pese a poderlo hacer, como muestra de su compromiso (que algunos llaman entreguismo) para no causar una conmoción social y diplomática.

En Egipto, los Hermanos Musulmanes han participado en algunas de las últimas elecciones con numerosas cortapisas por parte del régimen del depuesto Hosni Mubarak, que cerró el paso a gran cantidad de sus candidatos, como sucedió en las elecciones de 2005 y de 2010, plagadas de irregularidades.

Resulta significativo que la diplomacia estadounidense se dedicara durante años a persuadir a Mubarak de que permitiese la actividad de un minúsculo partido liberal liderado por Ayman Nour (un laico pro occidental) mientras cerraba los ojos ante las continuas medidas de represión sobre los islamistas.

Muy distinto es el escenario en el Túnez de 2011.

Por un lado, las cancillerías occidentales ya no se tapan las narices -o no lo hacen en público- ante los islamistas moderados, conscientes de que existen otros mucho más radicales (como los salafistas, que rechazan tajantemente la democracia por impía) y que conviene cuidar a los que no ponen en solfa las reglas de juego.

Por otro lado, los islamistas también han extraído las lecciones de las experiencias del 91 en Argelia y del 2006 en Palestina, y en este nuevo Túnez han presentado un discurso que, se mire como se mire, presenta unas irreprochables credenciales democráticas.

Estado civil, separación de poderes, respeto a las minorías y mensajes favorables a la igualdad entre hombre y mujer: ninguna alusión a la "sharia", a la imposición del velo islámico o a restricciones sobre el alcohol, por citar los temas más sensibles.

Requeridos por los periodistas de medio mundo que estos días inundan las calles de Túnez, los islamistas de Nahda no se despegan del discurso oficial ni muestran flancos débiles que hagan dudar de su apuesta por la democracia, aunque muchos tunecinos muestran sus reservas.

"¿Debemos temer por nuestros logros? Nahda nos quiere tranquilizar y afirma no tener intención de tocar a las mujeres ni tener ningún problema con el "string" (braguitas), el turismo o incluso con los que no van a la mezquita", escribe hoy con una sombra de interrogante el editorial del diario Le Temps.





www.galiciadiario.com no se hará responsable de los comentarios de los lectores. Nuestro editor los revisará para evitar insultos u opiniones ofensivas. Gracias