El presidente de EEUU, George W. Bush, se deshizo en elogios al primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, y le garantizó el pleno apoyo de EEUU, disipando así las dudas sobre su posible falta de confianza en él suscitadas a raíz de una filtración en Washington. El primer ministro es "un líder fuerte que quiere que triunfe un Irak libre y democrático", "la persona adecuada para Irak y vamos a ayudarle", dijo Bush en una rueda de prensa junto a Al-Maliki, tras el esperado encuentro que ambos mantuvieron en Amán para buscar soluciones a la actual ola de violencia en territorio iraquí. El claro mensaje de apoyo del presidente de EEUU al jefe de Gobierno iraquí se produce tras la confusión creada cuando se suspendió, en el último minuto y por razones que aún siguen siendo muy confusas, una primera reunión de los dos mandatarios con el rey Abdalá de Jordania. La Casa Blanca dijo desde un principio que la anulación de esa cita trilateral no tenía nada que ver con la filtración en Washington de un memorando interno, en el que el consejero de Seguridad Nacional de Bush, Stephen Hadley, cuestionaba la capacidad de Al-Maliki para hacer frente a la violencia en su país. También descartó que fuese un "desplante" del primer ministro al presidente por sentirse cuestionado por la Administración estadounidense. Todas las especulaciones pusieron a Bush en una situación cuanto menos embarazosa, de la que ha querido salir airoso poniendo de relieve, en reiteradas ocasiones, el "valor" del primer ministro iraquí y las grandes dificultades a las que se enfrenta. EEUU le ayudará a superarlas y sus tropas permanecerán en Irak el tiempo que sea necesario "hasta que el trabajo se haya completado", dijo Bush en tono contundente. Lo repitió para dar a entender que no aceptará cualquier propuesta de retirada, como la que le va a plantear la comisión bipartidista e independiente que estudia posibles salidas al conflicto iraquí en un informe que se dará a conocer el próximo miércoles, según informa el diario "The New York Times". "Sé que hay mucha especulación" en Washington pero "vamos a estar en Irak hasta que el trabajo esté concluido y el tiempo que el Gobierno nos quiera allí", insistió el presidente. En las más de dos horas de reunión que mantuvieron, -primero en un desayuno de trabajo acompañados por sus colaboradores más cercanos y después en un encuentro bilateral a solas-, Bush y Al-Maliki descartaron cualquier iniciativa de dividir Irak en regiones o zonas semi-autónomas. "El primer ministro dejó claro que dividir el país en partes, como han sugerido algunos, no es lo que quiere el pueblo iraquí" porque cualquier medida de este tipo "sólo llevaría a un incremento de la violencia sectaria" y "yo estoy de acuerdo", dijo Bush. También constataron su acuerdo en la necesidad de acelerar el entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes para que pueda avanzar el proceso de traspaso de responsabilidades, y en que los países de la región pueden y deben jugar un papel constructivo para la estabilidad en Irak. En relación con este último punto, Al-Maliki puntualizó que está abierto a estrechar lazos con las naciones de la región pero no a aceptar intromisiones externas. "Irak es para los iraquíes (...) y no permitiremos que se violen sus fronteras o que la gente interfiera en nuestros asuntos internos", alertó. El primer ministro también fue cuestionado por el futuro de su Gobierno, después de que los tres ministros del "Bloque Sadr", el grupo del clérigo chií Muqtada Sadr, abandonaran el Ejecutivo y sus 30 diputados se retirasen del Parlamento, en protesta por el hecho de que haya aceptado reunirse con Bush. Al-Maliki se limitó a decir que el Gobierno de unidad nacional que dirige está formado por muchas entidades y que "el señor Sadr y los sadristas son sólo un componente del Parlamento o del Gobierno". El primer ministro iraquí y el presidente de EEUU plasmaron sus buenas intenciones en una declaración conjunta, en la que señalan que la solución para estabilizar Irak y reducir la violencia pasa por "la reconciliación nacional" y la formación de tropas iraquíes "leales y capacitadas" que se dediquen a proteger a todos los ciudadanos del país.